Bajo el lema “Danzamos para encontrarnos”, el 3 de mayo 160 compañías y agrupaciones institucionales e independientes, como la Compañía Juvenil de Danza Contemporánea de la UNAM (DAJU) el Centro de Producción de Danza Contemporánea (Ceprodac) del INBAL, así como proyectos de colectivos y universidades de otros estados, se reúnen en el Centro Cultural Universitario (CCU) para conmemorar el Día Internacional de la Danza.
“En esta celebración, el acto de danzar se reivindica como una forma de libertad y gozo, pero también como una práctica que fortalece el bienestar individual y comunitario. En este cruce de lenguajes, el cuerpo se afirma como territorio de identidad y pertenencia, mientras que el movimiento se plantea como una manera de habitar el mundo, tejer vínculos, promover la inclusión y abrir espacios que transforman y celebran la vida”, explica Claudia Lavista, directora de Danza UNAM, quien hace un llamado al encuentro con el otro.
La programación de este día se extiende por 10 horas continuas y ocupa 11 foros, mientras que el acceso es gratuito y el circuito de actividades se desarrolla de manera simultánea en diversos espacios del recinto.
“La danza es un espacio para encontrarnos con nosotras y nosotros mismos, pero, sobre todo, con los demás. Puede ser considerada como un gran constructor de comunidad”, afirma la también coreógrafa y bailarina.
Asimismo, explica que la jornada no se limita a la exhibición escénica, sino que apuesta por la participación activa del público, y en ese sentido, se lleva a cabo el Danzódromo, un espacio ubicado en el Jardín Julio Castillo que ofrece clases abiertas de todo tipo de danzas a lo largo el día.
“Lo que queremos es que las personas no solamente vean danza, sino que sean parte de ella, que la practiquen, que jueguen con ella, la prueben y aprendan diferentes formas de bailar”, explica.
Asimismo, resalta que el programa abre con “A raíz del vacío: una mirada sobre Pink Floyd”, una pieza escénica que articula danza y música y que, además de rendir homenaje a la banda británica, busca dialogar con ella desde el cuerpo.
“Se trata de una colaboración entre bailarines y un ensamble musical que explora la potencia emocional y atmosférica de las composiciones de Pink Floyd, generando una lectura coreográfica que se desplaza entre lo introspectivo y lo colectivo, y que construye una experiencia sensorial. Con eso comenzamos”, comparte Lavista, quien también enfatiza que a lo largo del día, la oferta escénica va a recorrer distintas latitudes y estilos.
En la Sala Miguel Covarrubias, destaca, se presenta el Taller Coreográfico de la UNAM con “Raíz que no muere”, que celebra la resistencia y la herencia cultural afromexicana a través de la danza y que, en palabras de la directora, “subraya la herencia negra en la identidad mexicana mediante la poética musical y corporal”.
La programación también incluye cine de danza, propuestas experimentales, piezas íntimas y funciones al aire libre.
“Van a poder tomar clases, ver obras, ver cine, ir de un escenario a otro y descubrir lo que estamos ofreciendo. Va a haber una zona de comida, una zona de descanso; la idea es que se queden todo el día”, invita.
Por último, destaca el cierre del encuentro con DJs del sello Mexican Rarities, un proyecto musical y curatorial dedicado a rescatar, seleccionar y difundir música mexicana de distintos estilos y épocas, muchas veces con un enfoque en piezas poco comerciales.
“Estamos celebrando la danza en todas sus formas y en todas sus generaciones. Vamos a tener niños bailando, gente de la tercera edad bailando, la danza no es un espacio determinado solo para los profesionales”, dice.
“En todos los pueblos se baila para todas las ocasiones, por lo que la danza es un lenguaje que construye identidad, una memoria viva que se transmite a través del cuerpo. Danzamos con la tradición, la cultura y la ancestralidad”, agrega Lavista.
La jornada también incluye el lanzamiento del Premio Christa Cowrie a la Fotografía de Danza, dedicado a Christa Cowrie, fotógrafa mexicana especializada en artes escénicas, reconocida principalmente por su trabajo en el registro de danza y teatro en México.
“Es muy importante reconocer la labor de las y los fotógrafos en la construcción de la memoria de la danza”, concluye.
ELEMENTOS
Participan más de 160 compañías y dos mil bailarines.
Se organizan más de 180 actividades. A partir de las 11 am.
La programación sucede en el Centro Cultural Universitario (CCU), el Jardín Julio Castillo, la Sala Miguel Covarrubias, el Salón de Danza, el Auditorio del MUAC, el Foro de la Espiga, el Teatro Juan Ruiz de Alarcón, la explanada de la Sala Nezahualcóyotl, entre otros.
Por Azaneth Cruz
EEZ