Así viven los gatos de Catedral que enamoran a turistas en el Centro Histórico | VIDEO

Más de 30 gatos viven entre los muros de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México; mantienen alejadas a las plagas y son amigos de los turistas

En la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México habita una comunidad feral de 30 gatos.
En la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México habita una comunidad feral de 30 gatos.(David Galicia Sánchez)

A las 5:30 de la tarde, el sol comienza a apagarse sobre los muros de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México. De entre las piedras de una fuente labrada hace 100 años, los autos estacionados en el lugar que ocupó el antiguo seminario conciliar y el pasto recién cortado del jardín surge una presencia sigilosa que no lleva sotana, pero sí un pelaje curtido por el sol y por siglos de historia que se han convertido en su hogar. Los turistas que caminan por la calle de Guatemala saben que esa es la hora de los gatos de Catedral.

En ese momento del día, algunos felinos se acercan a las rejas de la iglesia más importante del país a recibir cariños, alguna que otra golosina y dejarse tomar fotos por las personas que se detienen a convivir unos minutos con ellos. Son más de 30 los animales que conforman la comunidad feral que habita en los espacios abiertos de la Catedral.

Salvador Adán Hernández Pech es el encargado del Archivo y Biblioteca de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México y también es quien se encarga de cuidar y alimentar a los gatos. Ellos saben cuando llega en su motocicleta, y apenas baja, más de uno ya lo esperan para recibir su ración de croquetas.

“Normalmente se les alimenta una vez al día con alimento seco, pero también se les da este alimento húmedo, les doy una lata de atún y unos sobres de comida para complementar su alimentación, además de lo que les llegan a dar los lugareños”, explica en entrevista para El Heraldo de México.

Salvador Adán Hernández Pech cuida y alimenta a los gatos de Catedral. Foto: David Galicia Sánchez

8 años entre los muros de Catedral

Salvador cuenta que los gatos comenzaron a llegar hace unos 8 años a la Catedral. En ese entonces, la comunidad no era tan grande y se les permitió quedarse por una buena razón: mantienen a raya las plagas de ratas, cucarachas y otros animales que podrían causar estragos en el templo.

“Yo les empecé a dar alimento a los chaparritos hace unos 7 años y cuando notamos que la comunidad crecía, buscamos el apoyo de una asociación que se llama Gatos Pingos. Ellos son quienes nos ayudaron a controlar a la comunidad esterilizándolos, vacunándolos y desparasitándolos en la propia Catedral”, recuerda.

Los gatos comenzaron a llegar hace 8 años a la Catedral. Foto: David Galicia Sánchez

El rincón favorito de los inquilinos

Mientras se consumen las últimas horas de la tarde, el sonido de los organilleros acompaña la comida de los gatos. La voz de Salvador es como la flauta de Hamelin para los felinos; mientras habla, más de ellos comienzan a acercarse. Rodeado de mininos, comparte que cuando otros llegan a la comunidad, no los aleja, y con la misma dedicación y cariño que trata a los demás, integra a los nuevos.

“Nos dejan a crías aquí o nos vienen a dejar a animales adultos que no están esterilizados, entonces, cada año la asociación revisa a todos e intervienen a los que están sin esterilizar. Si notamos que algún gato tiene una lesión, si está decaído o si tiene algún malestar, en ese momento se les llama para que nos apoyen a revisarlos, o me encargo de llevarlos al veterinario”.

Salvador conoce todos los espacios de la Catedral que los gatos disfrutan. Suelen estar afuera de los recintos religiosos y de los espacios administrativos. Por motivos de preservación del inmueble, catalogado como monumento histórico, las puertas de los recintos religiosos y otros espacios administrativos están adaptadas para que no puedan entrar, sin embargo, se han adaptado bien a las condiciones del exterior.

Y aunque tienen muchos amigos humanos del otro lado de la reja, su lugar especial, donde les gusta convivir es la parte de atrás del Sagrario Metropolitano; ahí hay espacios adaptados para ellos y otros entre los edificios en los que se pueden resguardar de la lluvia o del sol, e incluso de las personas, ya que no a todos les gusta el afecto humano y evitan acercarse a la gente.

La parte de atrás del Sagrario Metropolitano es su lugar favorito. Foto: David Galicia Sánchez

Algunos gatos encuentran familia

La comunidad felina de Catedral se ha adaptado a la vida en uno de los edificios que durante siglos ha visto de cerca la transformación de la Ciudad de México. Salvador afirma que las autoridades del recinto se han mostrado abiertas a mantenerlos ahí y a apoyar con el pago de honorarios de los veterinarios. También asegura que si hay personas interesadas en adoptar a alguno de los gatos de Catedral, lo pueden hacer, siempre con el compromiso de cuidar bien de ellos.

“Ha habido casos en los que se han llevado gatos adultos y se han acoplado a quien los acoge. Cuando hemos tenido el caso de crías que los llegan a rescatar la misma gente de la Catedral o del Sagrario Metropolitano, ellos se los llevan y les buscan un lugar donde acomodarlos, o incluso ellos mismos se quedan con los gatitos”.

Algunas personas han adoptado gatos de la Catedral. Foto: David Galicia Sánchez

Un refugio llamado hogar

En varias ocasiones, Salvador ha hecho honor a su nombre y se ha llevado mininos a su propio hogar; comparte que ha llegado a tener hasta 13 felinos en casa, de los cuales, 10 formaron parte de la comunidad feral de la iglesia más importante de la ciudad. En ocasiones, su casa se convierte también en refugio mientras encuentran una familia que los adopte.

“Me los llevo como refugio temporal, busco dónde acomodarlos y ya cuando se ha cumplido con el protocolo de adopción, se entrega al gatito, dejando pasar el tiempo de hacer todo el proceso de esterilización, de vacunación, de desparasitación, para entregar al gatito en las mejores condiciones y buscando que llegue a un lugar en donde sea querido, y no una carga más”.

Salvador hace un llamado a las personas a ser dueños responsables y evitar abandonar gatos en este o en cualquier otro espacio, y si alguna persona tiene la intención de contribuir con alimento para los felinos, puede hacer donaciones en especie de croquetas o sobres de comida húmeda, puede hacerlo de martes a viernes, de 5:00 de la tarde a 9:00 de la noche, en el acceso ubicado en la calle de Guatemala, junto a las rejas donde todos los días, algunos de estos peludos inquilinos de la historia se acercan a saludar.

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