Durante años, Pedro Dabdoub (Ciudad de México, 1970) se hizo la misma pregunta frente al piano “¿cómo sonaría México si el jazz hablara con el huapango?”. La respuesta, cuenta, no llegó de inmediato, se cocinó lentamente entre partituras clásicas, noches de improvisación, viajes, folclore latinoamericano y una obsesión personal por encontrar una identidad sonora propia.
“Primero apareció el huapango pop y canciones que terminaron en la voz de Danna Paola, Alejandro Fernández y Lila Downs, pero me faltaba algo más profundo, una propuesta que pudiera dialogar con el jazz sin abandonar las raíces mexicanas, así nació jazzpango”, dice el compositor y pianista, cuyo proyecto celebra 10 años con un concierto este viernes 8 de mayo de mayo en el Auditorio Roberto Cantoral.
“Una parte importante de mi vida la viví en Argentina y allá había mucha fusión entre el folklore, el jazz y el rock; incluso el piano formaba parte de los instrumentos del folclore. Cuando regresé a México tuve la inquietud de fusionar mi música folklórica con mi capacidad de improvisar en el piano”, cuenta en entrevista con El Heraldo de México.
Y, aunque el proyecto cumple oficialmente una década, el músico asegura que la idea comenzó a gestarse al menos 15 años antes, en medio del huapango pop, una fórmula que, revela, dio origen a temas como Mundo de Caramelo y Me hace tanto bien.
“Sentí que ese ciclo había terminado, entonces me puse a estudiar más jazz, yo vengo de una formación clásica, y así empezó a consolidarse el proyecto que puso a dialogar al jazz y al huapango”, explica.
El recital, comparte, va a recorrer canciones de sus tres producciones discográficas Two Worlds, One Sound (2014), Escenas Mexicanas (2018) y El Son del Alebrije (2021), las cuales, funcionan como una especie de mapa sonoro de la evolución musical de Dabdoub.
“El repertorio del concierto incluye piezas como Encantamiento, una de las primeras composiciones que definieron el concepto de jazzpango; Xochi, inspirada en el Festival de las Flores; y Pueblo Mágico y La Catrina, obras construidas desde símbolos profundamente mexicanos”, explica.
“Así como el jazz afroamericano viene del concepto de libertad, yo siento que nuestro jazz puede venir del caos porque somos un caos organizado, fiestero, lleno de mezclas, y el alebrije representa perfectamente esa idea de tomar un poquito de aquí y un poquito de allá”, agrega.
El concierto también cuenta con la participación de la Orquesta Nacional de Jazz y la Big Band Jazz Kids, agrupación integrada por niños y jóvenes músicos.
“Los niños son mis maestros porque viven en un estado de espontaneidad muy puro. Creo que un músico siempre debe conservar esa capacidad de jugar y sorprenderse”, afirma sobre el trabajo con nuevas generaciones, cuya filosofía considera que, por naturaleza, está ligada a la creatividad.
“Necesitamos personas más creativas y con una visión más amplia de la realidad. La música ayuda muchísimo a eso, nos hace mejores seres humanos”, sostiene.
En este sentido, Dabdoub observa un momento importante para la música mexicana contemporánea, en el que distintos artistas han comenzado a regresar a las raíces folclóricas desde lenguajes modernos, como Natalia Lafourcade, una búsqueda que ha marcado su propio trabajo.
“Jazzpango intenta que el piano dialogue con distintas sonoridades tradicionales como el arpa y la marimba, instrumentos fundamentales del folclore mexicano y latinoamericano… Me interesa colaborar con artistas que compartan esta conexión con las raíces y la música mexicana”, concluye.
Pedro Dabdoub es compositor de más de tres mil piezas y 100 producciones discográficas que toma como referencia diferentes sonidos de la música latinoamericana.