Cuando este domingo se reúnan los más de 300 consejeros de Morena para elegir a Ariadna Montiel como su nueva líder nacional, tendrán que hacerlo con la mira muy bien puesta en la elección de 2027. Ya no como un mero trámite, sino para hacer cumplir las reglas que les obligan a seleccionar a los candidatos más “honestos” y evitar lo que viven ahora en Sinaloa.
En la Feria del Libro de Culiacán de noviembre de 2025, Rubén Rocha Moya reveló que su candidatura a la gubernatura en 2021 no fue producto de las encuestas internas de Morena, sino una decisión directa del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador. Desde entonces, las dudas que ya existían sobre los métodos de selección morenistas, se confirmaron.
Ahora, con la acusación del Fiscal del Distrito Sur de Nueva York, Jay Clayton, la elección de la cual resultó electo Rocha, navega en la ilegitimidad. En agosto de 2021, los dirigentes nacionales del PRI, PAN y PRD viajaron a Washington a entregar a la OEA un expediente de 53 páginas. Lo titularon, sin eufemismos, "narcoelección".
Describía secuestros de operadores políticos por hasta 50 horas, la golpiza a un candidato perredista en su propio domicilio, la retención de funcionarios de casilla y una frase que hoy resuena como profecía: "Si no gana Rocha, los vamos a matar". El Tribunal Electoral del Estado de Sinaloa validó la elección. Mario Delgado, entonces dirigente nacional de Morena, rechazó las acusaciones con una sentencia: "El único que pone candidatos es el pueblo y no el narco". La frase también surgió por la protección que brindaba López Obrador como líder del movimiento.
Este año, Morena no puede darse el lujo de desestimar denuncias, por mínimas que sean, de sus aspirantes a cualquier cargo. Hoy paga un costo en su credibilidad a nivel nacional e internacional, aunque ellos se consideren fuertes. El golpe desde Estados Unidos está dado certeramente.
Paradójicamente, Morena tiene una oportunidad única. Podría usar este momento para una purga real en sus aspirantes: ordenar y hacer pública la revisión que se haga a los perfiles con observaciones de no solo las fiscalías estatales y la FGR, sino también de la Unidad de Inteligencia Financiera e incluso inteligencia militar, y rechazar a quienes no pasen esas pruebas.
Sería el gesto más rupturista posible con la inercia lopezobradorista que seleccionó a quien hoy los tiene contra las cuerdas. Esa inercia que puede terminar hoy descabezando formalmente a la dirigencia que AMLO dejó en el partido. Es la oportunidad de Claudia Sheinbaum, Ariadna Montiel y Citlalli Hernández de lavarle la cara al partido y al país.
Hoy podría conformarse algo más que una dirigencia. ¿La 4T va a corregir los errores o va a repetirlos eligiendo a candidatos con señalamientos? La respuesta no estará en el discurso de Ariadna Montiel, sino en lo que los integrantes del movimiento decidan exigirle.
CONTRASEÑA: Al igual que en el gabinete federal, la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México Clara Brugada, prepara los cambios en su equipo.
POR CARLOS ZÚÑIGA PÉREZ
COLABORADOR
@CARLOSZUP
MAAZ