La Asociación de Jugadores de la MLS (MLSPA) publicó su actualización salarial de la temporada y dejó una llamativa revelación: Hirving Lozano aparece como el cuarto futbolista mejor remunerado de toda la liga, con un ingreso garantizado de 9,3 millones de dólares anuales, a pesar de estar separado del plantel del San Diego FC y sin actividad competitiva desde hace meses.
El listado está encabezado por Lionel Messi, del Inter Miami, con 28,3 millones de dólares. Le siguen el surcoreano Son Heung-min, del LAFC, con 11,2 millones, y el argentino Rodrigo De Paul, también del Inter Miami, con 9,7 millones. Detrás de ellos aparece el Chucky, superando en ingresos a figuras como Miguel Almirón, Emil Forsberg y Riqui Puig.
La situación del delantero mexicano es inédita dentro del torneo: percibe uno de los salarios más altos de la competencia sin formar parte de la dinámica deportiva de su club. La normativa de la MLS impide que un equipo modifique de manera unilateral las condiciones económicas de un contrato vigente por el simple hecho de separar al jugador del plantel principal.
El San Diego FC está obligado a sostener el pago garantizado hasta que venza el acuerdo o se alcance una rescisión consensuada. Esta estructura contractual, característica del fútbol estadounidense, es la que convierte a Lozano en uno de los principales beneficiarios de la liga incluso en su condición de inactividad.
El caso del Chucky también tuvo repercusión en el plano seleccionado. Según la información disponible, Lozano priorizó mantener sus condiciones contractuales con el club por sobre la convocatoria a la Selección Mexicana para el Mundial 2026, desestimando el llamado del entrenador Javier Aguirre. La decisión generó debate tanto en el ambiente deportivo local como en la prensa especializada.
El ranking salarial de la MLSPA refleja la creciente inversión de los clubes estadounidenses en figuras de alto perfil internacional, pero el caso Lozano va más allá: ilustra cómo los contratos garantizados pueden disociar por completo el rendimiento deportivo de los ingresos económicos, planteando interrogantes sobre la gestión de planteles en una liga en plena expansión.