Édgar Villa revela el duro camino para ser parte de La Oficina: "Ojalá que fuera mal actor"

El actor y standupero decidió dejar una vida en la ingeniería para buscar triunfar en el mundo del arte; tras varios castings perdidos y a sus 51 años ha mantenido una plataforma para llegar al camino al que pretende llegar

Matías Domínguez
El comediante y actor Edgar Villa durante una de sus presentaciones de stand up, oficio que desempeñó por más de 15 años. "Villita" fue enseñado por su maestro Javier Zaragoza, pieza fundamental en su formación actoral técnica y teórica.
El comediante y actor Edgar Villa durante una de sus presentaciones de stand up, oficio que desempeñó por más de 15 años. "Villita" fue enseñado por su maestro Javier Zaragoza, pieza fundamental en su formación actoral técnica y teórica.(Amazon)

Édgar Villa, conocido como "Villita", actor y estandopero, ha cautivado al público con su personaje Aniv en la exitosa serie La Oficina México de Amazon Prime. A pesar del aplauso generalizado y de ser uno de los protagonistas, el artista reveló una profunda reflexión sobre su trayectoria, llegando a expresar la frustración de casi alcanzar el éxito en múltiples ocasiones.

"Ojalá que fuera mal actor. Porque cuando eres mal actor no pasa nada. Vas a un casting y te botan a la primera y dices: 'ah, bueno, pues ya'".

Esta declaración subraya la intensa frustración que puede generar el talento no reconocido y la cercanía constante al éxito sin concretarlo, una experiencia que lo llevó a una profunda depresión en el pasado.

El actor es reconocido por el papel que lleva a cabo para la serie de Amazon Prime. FOTO: archivo.

Del anonimato al fenómeno viral de Amazon Prime

Villita compartió su sorpresa ante el bum de La Oficina México, una serie que ha superado todas las expectativas y donde su personaje es uno de los más aplaudidos en redes sociales. A pesar de este reconocimiento, el actor confesó haber experimentado el síndrome del impostor.

"Te entra este síndrome del impostor muy cañón que lo he mencionado, que todos tenemos y que créeme que me ha costado mucho trabajo trabajar".

Su camino en la actuación comenzó en 1997 en teatro estudiantil, donde ganó tres premios consecutivos a mejor actor mientras estudiaba ingeniería en el Instituto Politécnico Nacional. Sin embargo, las circunstancias lo llevaron a una carrera como ingeniero en audio y productor de eventos durante ocho años, un periodo que describió como de "fracaso de vida" y depresión tras casi obtener roles protagónicos en dos películas.

Durante su formación, Villita realizó teatro en secreto, bajo la tutela de su maestro Javier Zaragoza, quien fue su escuela y le enseñó técnica, lectura, comprensión y dirección.

La perseverancia como clave y el "stand up" como pasión

A pesar de las adversidades y la presión familiar —su padre, ingeniero, le decía: "¿y por qué quieres ser el payasito de... de esto no vas a comer hijo, dedícate a otra cosa?"—, Villita nunca desistió de su vocación. Tras dejar la ingeniería, encontró en el stand up comedy una nueva vía para su pasión, dedicándose a ello por 15 años, siendo host oficial de Beer Hall, dando clases desde hace ocho años y siendo asistente de dirección de Héctor Suárez, a quien incluso codirigió.

La oportunidad de La oficina llegó de manera inesperada, tras un casting masivo de 1,300 personas. El proceso duró 4 meses y, al recibir la noticia de su selección para el personaje de Aniv, Villita se emocionó profundamente, soltándose a llorar por 10 minutos en su carro, una experiencia que comparó con la escena de la película En busca de la felicidad. En ese momento, el actor atravesaba dificultades económicas y problemas de pareja, con sus proyectos sin despegar y viviendo al día.

La serie ha sido un éxito para la plataforma de streaming. FOTO: archivo.

"Todo valió la pena y pues también entiendes que a los 51 años puede pasar todo. Tengo 51 años y que pues no es tarde, ¿no? Pero creo que la clave es nunca haber desistido".

El actor enfatiza la importancia de atreverse a vivir de lo que se ama, no solo "por amor al arte", sino buscando la forma de generar ingresos.

"Que se atreva y que vea con lo que le gusta cómo vivir. Porque luego creemos que: 'ah, no, es que como soy pintor, soy... eso no da para vivir'. No, más bien ve cómo te da para vivir". Actualmente, Édgar Villa tiene dos nuevos proyectos en puerta, incluyendo la firma de una película y otra próxima a concretarse, demostrando que la perseverancia rinde frutos a cualquier edad.