En México, los sismos son frecuentes, especialmente en la Ciudad de México, una de las zonas más vulnerables por su ubicación geológica. Por ello, la prevención y una reacción adecuada son clave para reducir riesgos y salvar vidas.
Tras un sismo, y una vez que las autoridades de Protección Civil autoricen el reingreso al edificio, es importante tomar precauciones. Armando Gallegos, de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, recomienda verificar primero que no haya olor a gas y ventilar los espacios; de ser necesario, cerrar la toma de gas. Después, se deben subir los interruptores eléctricos y revisar que la corriente funcione correctamente.

Dentro de la vivienda, los mayores riesgos provienen de objetos mal asegurados, como libreros, televisores o ventanas que puedan estallar. Gallegos aconseja revisar posibles daños estructurales, como grietas a 45 grados, y solo regresar a habitar el inmueble si todo está en buen estado.
Se debe solicitar ayuda profesional ante daños visibles, desplomes parciales o dudas sobre la seguridad de la estructura, acudiendo a Protección Civil o brigadas técnicas organizadas por colegios de ingenieros y universidades. La prevención es permanente: contar con un kit de emergencia con medicinas, agua y documentos, participar en simulacros y practicar rutas de evacuación seguras puede marcar la diferencia en situaciones de riesgo.