Saludos al señor del sombrero

Donald Trump decidió combatir a los narcotraficantes mexicanos porque el fentanilo que venden está matando a cientos de miles de jóvenes cada año en su país

Homero Niño de Rivera / Historia de la silla / Opinión El Heraldo de México.
Homero Niño de Rivera / Historia de la silla / Opinión El Heraldo de México.(El Heraldo de México)

Algunos asistentes a la toma de protesta de Rubén Rocha Moya como gobernador de Sinaloa en 2021, dicen haber escuchado cuando en su discurso mandó saludos a El señor del sombrero. Algunos no escucharon o no entendieron a qué se refería. Otros saben que así se le conoce a Ismael Zambada, también apodado “El Mayo”. Líder histórico del Cártel de Sinaloa.

“El Mayo” y Rocha nacieron en Badiraguato, Sinaloa, hace 76 años. El mismo municipio donde nacieron también “El Chapo" Guzmán, Caro Quintero, los Beltrán Leyva, Don Neto, entre muchos otros narcos mexicanos. Fueron amigos hasta que hace dos años todo terminó en tragedia. Zambada culpó al gobernador Rocha de tenderle una trampa y de facilitar las cosas para que un hijo de “El Chapo” lo secuestrara y lo entregara a las autoridades de Estados Unidos.

La elección para gobernador de Sinaloa en ese 2021 fue, literalmente, una “narcoelección”. El cártel operó abiertamente para que ganaran los candidatos de Morena. Amedrentaron, compraron, amenazaron, movilizaron. Secuestraron candidatos, robaron urnas. Sin pudor y a la vista de todos.

La coalición opositora lo denunció, pero las autoridades electorales no hicieron nada, ya estaban controladas por el gobierno de López Obrador. Los partidos opositores fuimos hasta la Organización de Estados Americanos a denunciar el involucramiento del crimen organizado en las campañas.

Todo está documentado, está lleno de evidencias y de testimonios. Presentamos en su momento innumerables pruebas, aunque la Presidenta insista en que no las hay. De hecho, las recientes acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra Rocha Moya contienen muchos datos similares.

Llevamos años evidenciando el pacto de los gobiernos de Morena con el crimen organizado. Una relación operada, en muchas ocasiones, por el propio López Obrador. Una relación que ilustra muy bien la famosa frase de abrazos, no balazos. Abrazos a los delincuentes, abrazos a los que tiran balazos.

De ahí los saludos a la mamá de “El Chapo”, las múltiples visitas a Badiraguato, la instrucción de liberar a Ovidio Guzmán cuando ya estaba en custodia. Entre muchas otras joyas del propio AMLO.

Recuerdo cuando en una de sus conferencias dijo que le conmovía que “El Chapo” estuviera en la cárcel y anunció que su gobierno estaba ayudándole a su familia para que pudieran ir a verlo a la cárcel de Estados Unidos.

En todos estos años, Rubén Rocha declaraba, sin ningún recato, que sí conocía a los criminales y que claro que había que coordinarse con ellos. Ahora sabemos que les entregó parte de su gobierno, no solo las corporaciones de seguridad pública.

Donald Trump decidió combatir a los narcotraficantes mexicanos porque el fentanilo que venden está matando a cientos de miles de jóvenes cada año en su país.

Y lo de Rocha es solo el principio. Porque está lleno de Rochas en los gobiernos de Morena.

¿De verdad pensaron que no les iba a pasar nada?

POR HOMERO NIÑO DE RIVERA

DIPUTADO FEDERAL

@HOMERONR

EEZ

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