El viernes pasado, el gigante del comercio electrónico latinoamericano, Mercado Pago, perdió 12.7 por ciento de su valor en bolsa en una sesión. La reacción fue inmediata: titulares sobre decepción, fondos saliendo, analistas recalculando.
Pero el ruido tapó lo importante. Lo que dijo el reporte trimestral no fue una historia de derrota. Fue el manual de un modelo de negocio en plena ofensiva.
Hace tiempo que Mercado Libre dejó de ser un marketplace. Hoy opera seis negocios entrelazados: comercio, fintech, crédito, logística, publicidad y un brazo de primera parte donde compra y revende inventario propio. Cada uno alimenta al siguiente. Los datos de compra entrenan el calificador de crédito.
El crédito empuja el ticket promedio. La logística propia abarata el envío. La publicidad de los vendedores paga la exposición que verá el cliente. Y los 120 millones de compradores activos del ecosistema ya no comparan precios: comparan trámites.
Eso es lo que el trimestre desnuda. Comercio creció 47 por ciento, fintech 51 por ciento, en México los ingresos subieron 62 por ciento. La cartera de crédito de Mercado Pago casi se duplicó hasta 14 mil 600 millones de dólares.
El flujo de caja libre pasó de 759 a mil 800 millones en un solo año. ¿Por qué entonces cayó 20 por ciento la utilidad operativa y el margen se comprimió 600 puntos? Porque la empresa bajó el umbral de envío gratis en Brasil, abrió crédito a más perfiles y le volvió a meter dinero a su logística propia. Está cavando trincheras antes de que llegue el siguiente competidor.
El modelo recuerda al de Amazon hace una década, pero con un detalle que los mexicanos no podemos perder de vista: aquí la banca tradicional es cara, y con áreas de oportunidad importantes, y los marketplaces extranjeros como Shein, Temu, TikTok Shop y Amazon México que están entrando con todo.
En ese vacío, Mercado Libre se metió a prestar, a entregar y a cobrar. Cada vez que un usuario paga con Mercado Pago, financia con Mercado Crédito y recibe con Mercado Envíos, deja de necesitar tres proveedores distintos. Eso no lo paga la bolsa hoy. Lo paga la geografía digital regional mañana.
POR ARMANDO KASSIAN
@ARKASMI
PAL