Pocas marcas han entendido el valor estratégico de su origen como lo ha hecho La Costeña. No es sólo exportar productos, sino posicionar una categoría como parte de una identidad nacional con potencial global.
El chile, durante décadas visto como un ingrediente local, hoy se ha convertido en un lenguaje culinario internacional. Si antes era un rasgo distintivo de la cocina mexicana, ahora forma parte de tendencias globales que van desde la gastronomía casual hasta la alta cocina, e incluso la coctelería.
Ahí es donde la empresa mexicana ha encontrado una narrativa poderosa que no es sólo vender conservas, sino asumir el rol de embajador de un producto que sintetiza tradición, sabor y cultura, una línea que recientemente fue reforzada por Alberto Arellano —CEO de La Costeña—, al presentar una estrategia de promoción internacional enfocada, precisamente, en posicionar al chile mexicano como un referente global.
Detrás de esa estrategia hay una estructura que pocas compañías pueden replicar y donde la integración vertical —desde la siembra en campos propios en Sinaloa y Chihuahua hasta el procesamiento y envasado— no sólo garantiza consistencia, también permite trasladar una promesa de autenticidad a mercados donde el consumidor distingue cada vez más entre lo genuino y lo adaptado.
La oportunidad, además, es doble ya que, por un lado, existe un mercado natural de más de 40 millones de mexicanos en Estados Unidos que buscan reconectar con su origen a través del consumo. Por el otro, emerge un consumidor global que no necesariamente tiene un vínculo cultural con México, pero sí una afinidad creciente por el picante y por experimentar nuevos sabores.
Ese cruce es donde se construye la expansión, y el reto hacia adelante no es poca cosa. Mantener precios accesibles cuando hay presión sobre insumos, sin sacrificar calidad, exige eficiencia operativa constante.
Pero más allá de eso, el desafío estructural está en seguir siendo relevantes frente a nuevas generaciones, cuyos hábitos de consumo se alejan del hogar y se mueven hacia formatos más inmediatos.
Esto implica nuevos empaques, nuevos momentos de consumo y la incursión en categorías para permanecer vigente en un mercado que cambia más rápido que nunca y la oportunidad de un producto mexicano de consolidarse como referencia global.
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SALA DE JUNTAS: Este fin de semana, Heraldo Media Group cumplió nueve años de vida, tras el lanzamiento en mayo de 2017 de la nueva era del mítico diario mexicano El Heraldo de México.
Hoy, su mensaje llega en formato impreso a más de 40 ciudades en 29 entidades del país. En radio, su señal alcanza 35 ciudades en 22 estados, incluidos algunos mercados en Estados Unidos. La televisión tampoco es menor, con un alcance potencial superior a las 38 millones de personas.
Nada de esto sería posible sin un dedicado equipo de periodistas y profesionales de la comunicación, respaldados por la visión empresarial de Angel Mieres Zimmermann, quien apostó por los medios en un momento en que pocos lo hacían. A ello se suma la dirección de Franco Carreño Osorio, clave en la consolidación de las distintas plataformas, y el liderazgo editorial de Alfredo González Castro, que ha logrado construir un producto consistente y competitivo.
POR IVÁN RAMÍREZ VILLATORO
COLABORADOR
@VANCHOMX
PAL