Trump pensó que el bloqueo del Golfo Pérsico sería la solución definitiva, pero no ha sido así

Marta Tawil
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Marta Tawil / Agenda Levantina / Opinión El Heraldo de México
Marta Tawil / Agenda Levantina / Opinión El Heraldo de México(El Heraldo de México)

La trampa de Ormuz señala el espejismo de la victoria para Washington y el precio de la normalización para Emiratos.

En la noche del lunes 4 de mayo, los Emiratos Árabes Unidos fueron nuevamente blanco de proyectiles lanzados desde Irán. Ese mismo día, Washington había lanzado el "Proyecto Libertad", una operación para liberar a los barcos que llevan dos meses atrapados en el Golfo Pérsico. En un comunicado, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) especificó que la operación involucraría destructores de misiles guiados, más de 100 aeronaves y 15 mil soldados.

Desde el inicio de la guerra de EU e Israel contra Irán el 28 de febrero –que ha cobrado miles de vidas, principalmente en Irán y Líbano–, Teherán ha impuesto de facto derechos de tránsito a través del Estrecho de Ormuz. La situación se encuentra estancada desde el alto el fuego del 8 de abril: unas dos mil embarcaciones de diversos tipos, con unos 20 mil marineros a bordo, se encuentran atrapadas en el Golfo Pérsico.

Con el cierre de Ormuz, se han empezado a desarrollar nuevas rutas para compensar la interrupción de estos flujos (como la terminal emiratí de Fujairah). El ataque iraní del lunes allí, junto con informes emiratíes sobre la entrada de misiles iraníes en su espacio aéreo por primera vez desde el alto el fuego, evidencian que Teherán busca fragilizar esos canales de exportación alternativos y preservar los altos precios del petróleo, así como generar divisiones entre las monarquías del Golfo.

De hecho, la decisión de Emiratos, hace 10 días, de retirarse de la OPEP+ (un duro golpe para los saudíes) es útil a la estrategia iraní, en tanto minimiza el riesgo de represalias. Y si Irán se muestra particularmente implacable contra Emiratos, es también por la posición geopolítica de la federación y porque esta impulsó la normalización de relaciones con Israel mediante la firma de los Acuerdos de Abraham en 2020, estrechando desde entonces enormemente sus relaciones de defensa y comerciales con Tel-Aviv. Asimismo, Teherán insiste en separar las negociaciones sobre la libertad de navegación en el Golfo y el control del Estrecho de Ormuz de otros temas fundamentales, como el enriquecimiento de uranio en su territorio, el programa de misiles balísticos y su apoyo a grupos afines en Irak, Líbano y Yemen.

Trump pensó que el bloqueo del Golfo Pérsico sería la solución definitiva, pero no ha sido así. Incluso si Estados Unidos logra escoltar todos los buques que salen del Golfo, esto no resuelve el problema de la libertad de navegación. Y volver a la guerra abierta con Irán no garantizaría la libertad de navegación, por lo menos no a corto plazo. Es la nueva camisa de fuerza que por sí mismo se ha puesto Washington, y que quedó ilustrada cuando Trump en una entrevista restó importancia a los ataques iraníes del lunes contra Emiratos. Como todos los presidentes estadounidenses desde 1980, el gobierno estadounidense actúa con base en los intereses de Israel y cree tener la solución que obligará a Irán a rendirse sin condiciones.

POR MARTA TAWIL
Investigadora de El Colmex

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