Liderazgos sindicales y primero de mayo

En el sindicalismo también se ha dado una competencia por representar a los trabajadores por las centrales obreras. Por un lado, la tradicional CTM

Eduardo Sadot
Eduardo Sadot
Eduardo Sadot / Columna invitada / Opinión El Heraldo de México
Eduardo Sadot / Columna invitada / Opinión El Heraldo de México(El Heraldo de México)

El Primero de Mayo, Día del Trabajo, acudieron al llamado del Poder Ejecutivo todos o la mayoría de los líderes sindicales convocados por la presidenta; fue un evento solemne e indicativo de la percepción del régimen sobre el sindicalismo mexicano.

En el sindicalismo también se ha dado una competencia por representar a los trabajadores por las centrales obreras. Por un lado, la tradicional CTM, que ha pasado por un proceso de renovación de cuadros y dirigencias con su líder Tereso Medina; y por el otro, la CATEM con Pedro Haces Barba, emparentado con el liderazgo sindical de Jalisco de la familia Barba.

La convivencia entre CTM y CATEM se reconfigura tras el cambio en la dirigencia de la central histórica. Con una nueva estructura al mando, la CTM busca sacudirse el estigma del pasado para enfrentar el dinamismo de la CATEM, que se ha posicionado como el brazo sindical de la narrativa política actual. Esta nueva etapa de la CTM no solo es administrativa; es una estrategia de supervivencia frente al “sindicalismo moderno” que busca capitalizar el descontento de las bases tradicionales.

La competencia hoy se da en las urnas y bajo la lupa del T-MEC. Mientras la renovada dirigencia cetemista intenta blindar sus contratos legítimos mediante la democratización interna, la CATEM mantiene su expansión en sectores estratégicos como el transporte y la construcción. La convivencia es, en realidad, una carrera por la representatividad real: quien logre adaptarse mejor a las exigencias de transparencia y al fenómeno del nearshoring dominará el panorama laboral mexicano en esta década.

La llegada de Tereso a la CTM y la organización de Pedro Haces son observados por la presidenta Sheinbaum; por una parte los excesos del líder de la CATEM y por otro el crecimiento paulatino del liderazgo de Tereso Medina.

Está claro que el crecimiento de ambas organizaciones tiene su propio espacio de influencia. Sus perfiles son diametralmente opuestos; las condiciones del surgimiento alentado por Morena, CATEM, a diferencia del manejo cauteloso de Tereso Medina, determinará quién represente los intereses de la doctora Sheinbaum.

El desgaste de Morena y los recientes escándalos otorgan particular importancia en las reflexiones de la doctora Sheinbaum con la mirada puesta en su sucesión y el respaldo del sector obrero para quien defina como “fiel de la balanza”.

El estilo particular de la doctora Sheinbaum, a diferencia de sus antecesores, ha sido cauto y respetuoso de los liderazgos obreros, lo que le significa a las organizaciones obreras cierto grado de autonomía y para el gobierno simplemente un compromiso marginalmente institucional.

Por el otro lado están también organizaciones como la CROC, la CROM, la UNT, la CTC y la FSTSE, que agrupa a los trabajadores del sector público.

POR EDUARDO SADOT

COLABORADOR

@eduardosadot

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