Viva Aerobús: “Son mis órganos”

De acuerdo con la propia Samara, la aerolínea tenía conocimiento previo de su condición y del aparato con el que viajaría. Es decir, hubo tiempo para revisar el caso y evitar lo que pasó

Sofía García
Sofía García
Sofía García / República H / Opinión El Heraldo de México
Sofía García / República H / Opinión El Heraldo de México(Especial)

Hay historias que retratan de golpe el nivel de deshumanización al que hemos llegado. La de Samara Martínez, activista que impulsa la “Ley Trasciende”, es una de ellas.

El lunes 4 de mayo no pudo abordar el vuelo VB7344 de Viva Aerobús desde el AIFA con destino a Chihuahua, donde radica. Estaba programado para las ocho de la mañana, pero desde las seis, cuando llegó al aeropuerto, le impidieron abordar e incluso, según denunció, personal de la aerolínea se burló de ella.

De acuerdo con la propia Samara, la aerolínea tenía conocimiento previo de su condición y del aparato con el que viajaría. Es decir, hubo tiempo para revisar el caso y evitar lo que pasó.

Samara Martínez, paciente con lupus e insuficiencia renal terminal, depende de una máquina de diálisis portátil para sobrevivir. No se trataba de equipaje especial ni de una maleta cualquiera; era el aparato que sustituye la función de sus órganos.

Y aun así, empleados de Viva Aerobús le preguntaron si “sus órganos” iban dentro de esa maleta, situación que exhibió el nivel de ignorancia y la falta de sensibilidad del personal de la aerolínea.

Porque mientras para ellos era motivo de comentario o burla, para ella era una cuestión de vida. Una paciente renal, tratando de regresar a Chihuahua para continuar conectada a la máquina que le permite mantenerse estable.

El caso dejó al descubierto la incapacidad para entender la gravedad de la situación humana que tenían enfrente y evidenció la falta de protocolos, así como de personal capacitado para atender a pasajeros que dependen de equipo médico especializado.

Al final, no pudo subir al avión, tuvo que regresar en un vuelo de Aeroméxico y desembolsar otros 11 mil pesos porque no podía permanecer más tiempo fuera de casa. Necesitaba llegar urgentemente, ya que se estaba quedando sin material para su diálisis.

Además, llevaba eritropoyetina, medicamento que requiere refrigeración y que terminó echándose a perder durante el tiempo que permaneció varada.

La activista asegura que siempre viaja con su contrarreferencia médica para acreditar la necesidad del aparato.

Y quizá lo más preocupante es pensar cuántos pasajeros enfrentan situaciones similares ante la incapacidad de entender y atender a personas que requieren condiciones especiales para poder viajar.

Tal vez sería bueno que Viva Aerobús advierta a sus usuarios que la empresa no está capacitada para trasladar personas con necesidades especiales, y que tampoco cuenta con personal apto para atender a quienes así lo requieren.

Nos vemos a las 8 por el 8 de TV

POR SOFÍA GARCÍA

COLABORADORA

@SOFIGARCIAMX

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