Esta historia no empieza con azulejos, sino con sólo barro. En 1890, dos ciudadanos estadounidenses fundaron la Compañía Manufacturera de Ladrillos de Monterrey, que enteramente se dedicaba a la fabricación de ladrillos para cubrir la demanda de la capital del estado de Nuevo León. Los primeros años de la compañía fueron favorables con una producción anual de hasta 20 millones de ladrillos, pero dificultades financieras orillaron a los dueños originales a poner en venta su compañía que, en 1929, y en medio de grandes dudas y críticas, paso a manos de Bernardo Elosúa Farías y su primo Viviano Valdés, y su primera decisión fue cambiar el nombre a Ladrillera Monterrey, y en 1933 modificaron gracias a sus estudios en ingenierías que realizaron en Estados Unidos, los procesos de producción, y el más determinante fue cambiar la leña por gas en sus hornos para comenzar a fabricar azulejos, pisos y blocks de barro, donde fueron verdaderos pioneros en México.
En 1951 Lamosa, que cambió a Grupo Lamosa en 1995, se institucionalizó y realizó una oferta de acciones en la Bolsa Mexicana de Valores que la convierte en una de las emisoras más antiguas en México con 75 años. Luego vinieron movimientos de expansión del negocio, como el lanzamiento del primer adhesivo cerámico producido en México e incursionó en el negocio de sanitarios, la verdadera transformación de Grupo Lamosa esperaba paciente en el horno.
Para 2006 la producción de ladrillos, el origen mismo de la empresa finalizó, aunque ya no era significativa la aportación porque mediante diversas adquisiciones se convirtió en uno de los principales jugadores del mercado internacional de recubrimientos. Información disponible hasta 2004, colocó a Grupo Lamosa en la segunda posición superando a productores chinos, pero por debajo de empresas estadounidenses. Y aunque la empresa mexicana con más de 130 años de historia no precisamente inventó el azulejo si entendió que el ladrillo tenía muchas limitaciones y que más bien el negocio estaba en los recubrimientos, los acabados y los adhesivos.
Momento de definición
El principal activo de la fábrica de ladrillos era la arcilla y por eso la compañía contaba con grandes extensiones de terreno que con el paso del tiempo y el rápido crecimiento de la ciudad de Monterrey se convirtieron en un activo de alto potencial y entonces la administración decidió incursionar en el segmento inmobiliario con las construcción de las plazas comerciales Valle Oriente y Cumbres, pero la diversificación de sus negocios fue breve porque en 2007 vendió los centros comerciales para recaudar dinero que tenía un destino milimétricamente trazado y que regresaría a Grupo Lamosa a su verdadero core business: la compra de su acérrimo competidor y en esos años el principal jugador en el mercado nacional Porcelanite que era propiedad de Grupo Carso de Carlos Slim Helú.
Esta jugada que involucró una inversión cercana a 900 millones de dólares permitió que Grupo Lamosa se posicionara como el fabricante de revestimientos cerámicos más grande del mundo en términos de capacidad instalada. En 2015 vendió su negocio de sanitarios para enfocarse en su creciente negocio de adhesivos, y meses después tomó oxígeno financiero y operativo para iniciar el mayor proceso de adquisiciones estratégicas en la historia de la empresa porque el mercado mexicano ya la había quedado demasiado chico.
Incursión internacional
En 2016 compra Cerámica San Lorenzo con presencia en Argentina, Chile, Colombia Perú; en 2021 suma la compra de Eurocerámica en Colombia y ese mismo año adquiere el negocio de revestimientos cerámicos de Grupo Roca con presencia en España, Brasil y Estados Unidos; y en 2023 compró la española Baldocer por 425 millones de euros. El crecimiento inorgánico no es la única vía de Grupo Lamosa que a finales del año pasado anunció una inversión de 200 millones de dólares a un plazo de cinco años para abrir una nueva planta en Tlaxcala.
Pero sobre el ritmo de adquisiciones, la calificadora Moody’s explicó que la compañía ha sido selectiva al momento de realizar adquisiciones, asegurándose de que los activos a integrar se alineen con la estrategia del negocio y complementen a otras empresas del grupo. “Esta estrategia ha permitido que las adquisiciones se integren rápidamente, impulsando la generación de ingresos y mejorando la rentabilidad mediante la integración y simplificación de procesos en la cadena de valor de la compañía”, resumió
Relevo directivo
Bajo el liderazgo de Federico Toussaint Elosúa, Grupo Lamosa ha pasado de ser una compañía con presencia principalmente en México y Estados Unidos, a crecer sus operaciones en nueve países y relaciones comerciales con más de 130 naciones. Así fue como la propia compañía resumió la trayectoria del nieto de uno de los fundadores de la compañía y quien en enero de 2027 dejará la dirección general, puesto que ocupa desde 1992, pero se mantendrá como presidente del Consejo de Administración.
Y a partir del siguiente año Jorge Aldape Luengas será el nuevo director general con lo que se interrumpiría la presencia patrimonial en la dirección de Grupo Lamosa. Aldape Luengas no es ningún improvisado, tiene más de 40 años de trayectoria en la compañía y actualmente es director del negocio de Adhesivos y Aislantes, que aporta 30% a las ventas del grupo y cuyas marcas son las de mayor presencia en el mercado nacional.
POR ROBERTO AGUILAR
COLABORADOR
@ROBERTOAH
MAAZ