Hoy que está en ebullición la revisión del T-MEC, vale la pena reflexionar sobre lo que significó para muchas empresas mexicanas la apertura comercial del país, y en especial las oportunidades que se abrieron en el sector automotriz de Estados Unidos y Canadá, lo cual mediante la integración de las cadenas productivas permitió que el bloque aportara hasta una quinta parte de la producción global de vehículos.
Hay varios ejemplos de empresas mexicanas que cambiaron de giro para incursionar en una prometedora industria que, en algunas coyunturas, como la actual, atraviesa por un sinuoso camino, y que fincó las bases para una expansión mucho más allá del mercado común. Algunas lograron convertirse en verdaderos jugadores globales, y este es el caso del Grupo Industrial Saltillo (GIS) que hoy tiene presencia en México, Europa y Asia; ventas cercanas a mil millones de dólares y más de seis mil colaboradores.
“Hoy Draxton (la principal subsidiaria de GIS) es un jugador global relevante, con presencia en los principales mercados y un proveedor de autopartes en el mundo capaz de surtir las mismas plataformas de piezas en Norteamérica, Europa y Asia”, destacó Juan Carlos López Villarreal, presidente del Consejo de Administración de GIS en su carta a los accionistas de 2025.
Olla de peltre. El camino comenzó en 1928, cuando Isidro López Zertuche —que a la postre se convertiría en un icono empresarial en Hermosillo, la capital de Sonora—, decidió separarse, junto con dos de sus ocho hermanos, Carlos y Ricardo, del negocio familiar y probar suerte con una fábrica de metal laminado, aluminio y troquelado, que posteriormente se convirtió en Compañía Industrial del Norte o CINSA, pasando del metal a la fabricación de molinos de grano, utensilios de peltre y estufas. En 1995 incursionaron exitosamente en la fabricación de motocicletas con la marca ISLO, resultado de combinar las dos primeras letras del nombre y apellido del fundador, pero en la década de los 80, debido a la crisis económica, tuvieron que cerrar las fábricas y despedirse de ese negocio. En 2001 se vendió la marca ISLO y Carabela a otra compañía que las relanzó al mercado.
Pero López Zertuche seguía ampliando su presencia en otros sectores y rápidamente amplió su capacidad de fundición para fabricar conexiones de hierro para agua, gas y conductores de electricidad que la llevaron a la producción de calentadores de agua, una decisión atinada por la creciente demanda por aquellos años. Luego transitó a los muebles de baño y recubrimientos cerámicos, con su negocio Vitromex, y fue hasta 1964 cuando la empresa incursionó formalmente en la industria automotriz, con la producción de blocks para motores, pero su presencia todavía era muy incipiente y más bien obedeció a una ampliación natural de sus negocios.
En la pista de salida. Con el crecimiento y ampliación de sus actividades, manufactura y distribución, se constituyó Valores Internacionales de México; sería hasta 1975 cuando formalmente nació Grupo Industrial Saltillo, que un año después hacía su debut en la Bolsa Mexicana de Valores.
En los siguientes años, GIS siguió fortaleciendo su división de hogar, construcción y automotriz mediante adquisiciones y alianzas que en su mayoría fueron de corta duración porque comenzó a trabajar en una estrategia corporativa para balancear su portafolio de negocios, pero este reacomodo no fue nada fácil.
Y es que la compañía, que ya tenía una presencia destacada en el segmento de calentadores de agua, anunció a finales del año 2000 la compra de su competidor Grupo Calorex y se convirtió en el fabricante de calentadores para agua más grande en Latinoamérica y el cuarto más importante en la región de Norteamérica. Ocho años más tarde trató de vender este negocio a la firma estadounidense Rheem, pero las autoridades en materia de competencia frustraron los planes, aunque luego encontró otro comprador y se cerró la venta.
Para 2021, GIS concretó la venta de Vitromex a Mohawk Industries y con ello cerraba su presencia en el segmento construcción y hogar para concentrarse mayormente en el rubro automotriz, y en menor medida, en los artículos de cocina y mesa, el origen mismo de la compañía mexicana.
Poco antes, en 2018 para ser precisos, GIS presentó Draxton una marca global para consolidar sus unidades de autopartes y fundición de hierro y aluminio de dentro y fuera de México, y lanzarse a la conquista de contratos con grandes firmas automotrices; los primeros resultados apuntaban a que la reestructura corporativa que desarrolló por años había sido atinada, aunque a cambio recargó su dependencia en el sector automotriz.
Pero justo es reconocer que la venta de sus unidades de negocios permitió hacerse de recursos para disminuir sus pasivos y ampliar su flexibilidad para inversiones productivas y de desarrollo de tecnología e innovación.
Futuro retador. “Al iniciar 2026, mantenemos un enfoque claro en la ejecución y la generación de resultados dentro de un entorno que continúa siendo volátil, con presiones inflacionarias, tensiones geopolíticas y alzas en los precios de los insumos”, fue parte del mensaje de Knut Bentin, alemán, quien en agosto del año pasado asumió la dirección general de GIS luego de laborar varios años en Nemak, uno de sus competidores automotrices.
En los primeros tres meses del año, GIS reportó ventas de 271 millones de dólares, un crecimiento anual de 7%, donde 91% provino de Draxton y el resto de Cinsa.
GIS confía en su situación productiva en el marco del T-MEC, porque las piezas que produce cumplen con los criterios del acuerdo comercial de México, Estados Unidos y Canadá, y por lo tanto descarta un impacto en sus operaciones, aunque hoy todavía no están claros los términos en los que se negociará el acuerdo y los tiempos para alcanzar una revisión que no ponga en riesgo la planta productiva mexicana enfocada al mercado estadounidense y la relación no sólo comercial entre México y Estados Unidos, pero cualquiera que sea el resultado, seguro está considerado en los escenarios de riesgos de empresas protagonistas de la apertura comercial y la visión global, como es el caso de GIS.
POR ROBERTO AGUILAR
COLABORADOR
@ROBERTOA
MAAZ