Benavidez y Ramírez están listos para el campanazo inicial

En una fiesta mexicana Benavidez y Zurdo Ramírez superaron la báscula en Las Vegas

Erika Montoya
Así fue la ceremonia
Así fue la ceremonia(Golden Boy Digital (Golden Boy Media))

Los peleadores cumplieron con el trámite de la báscula unas horas antes, pero la verdadera fiesta comenzó cuando se abrieron las puertas del MGM Grand Garden Arena.

Cientos de aficionados con camisetas tricolores, sombreros y banderas mexicanas transformaron el recinto en una pequeña extensión de México en pleno corazón de Las Vegas.

El sonido de los mariachis acompañó la espera, mientras los gritos de apoyo para los peleadores mexicanos se mezclaban con el estruendo de las trompetas y el inconfundible “¡México, México!” que retumbó en cada rincón del lugar.

La ceremonia de pesaje abierta al público terminó por convertirse en una celebración con sabor a fiesta patria.

No era sólo la antesala de una cartelera importante; era la estampa de la afición mexicana en Estados Unidos, la de familias enteras que acudieron con niños, banderas al hombro y teléfonos en mano para guardar el recuerdo de una tarde cargada de boxeo, música y orgullo.

Crédito: Golden Boy Digital (Golden Boy Media)

En primera fila siguieron el acto figuras clave del negocio boxístico como Oscar De La Hoya, Sampson Lewkowicz y Tom Brown, testigos del ambiente que acompañó la presentación de los protagonistas de la cartelera de este sábado en la T-Mobile Arena. Así como el mariachi que no dejó de tocar.

Horas antes, en una ceremonia privada supervisada por la Comisión Atlética de Nevada, quedó oficialmente validado el combate principal. David Benavidez marcó 196.8 libras, el peso más alto de su carrera, en lo que será su debut formal en la división crucero. El campeón semicompleto del Consejo Mundial de Boxeo subió serio a la báscula, confirmando que la apuesta por las 200 libras va en serio.

Del otro lado, Gilberto Ramírez detuvo la romana en 200 libras exactas, el límite permitido para la categoría. El sinaloense lució entero, sin sobresaltos, dejando claro que llega en plenitud física para una pelea que puede reordenar el panorama de la división.

En la contienda coestelar, el tijuanense Jaime Munguía apareció acompañado por su entrenador Eddy Reynoso. Munguía registró 167.4 libras para su compromiso en el supermediano, mientras que el campeón Armando Reséndiz marcó 167 libras. Ambos cumplieron sin contratiempos, en medio de una recepción especialmente cálida por parte de la afición.

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Pero uno de los momentos que cambió el tono de la tarde fue el de Ángel Fierro. El capitalino, que llegaba con la intención de encontrar redención y volver a colocarse en ruta de una oportunidad grande, subió a la báscula con la presión a cuestas. Marcó 143.4 libras. El número cayó como un golpe seco. Con el rostro endurecido y clara cara de desilusión, Fierro entendió de inmediato el peso del error: quedó fuera de la posibilidad de disputar el título Plata del Consejo Mundial de Boxeo.

A unos pasos, el chihuahuense Oscar Duarte cumplió al registrar 139.8 libras, convirtiéndose en el único elegible para conquistar el cinturón. La diferencia de casi tres libras y media terminó por alterar por completo el contexto del combate.

Así, entre mariachis, banderas mexicanas y una multitud que convirtió el pesaje en una celebración binacional, quedó sellada la víspera de una cartelera marcada por contrastes: la euforia popular, el orgullo mexicano en territorio estadounidense y, al mismo tiempo, la crudeza de una báscula que también puede cambiar destinos.

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