Zurdo Ramírez va al hospital tras perder sus coronas ante Benavidez

La noche del sábado, el boxeador mazatleco sufrió su primera derrota por nocaut y perdió su calidad de monarca.

Erika Montoya
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La noche que debía confirmar su dominio en el peso crucero terminó con preocupación para Gilberto Zurdo Ramírez y su equipo.

Apenas concluyó su combate frente a David Benavidez, el sinaloense fue trasladado a un hospital cercano para someterse a estudios médicos y descartar cualquier fractura en el rostro, luego del castigo acumulado que recibió a lo largo de la pelea que protagonizaron en la arena T-Mobile de Las Vegas, Nevada.

La información fue confirmada por Golden Boy Promotions durante la conferencia de prensa posterior a la función, en la que se explicó que el mexicano sería sometido a exámenes para determinar el alcance de las secuelas físicas que dejó el combate.

La revisión médica se volvió prioritaria después del golpe definitivo que recibió en los instantes finales, un impacto al rostro que lo obligó a poner una rodilla en la lona y que marcó el cierre de una pelea en la que terminó cediendo sus cinturones de campeón crucero de la Asociación Mundial de Boxeo y de la Organización Mundial de Boxeo.

Hasta ese momento, Ramírez había intentado mantenerse competitivo, pero la pelea se le fue complicando round tras round.

Desde los primeros episodios quedó claro que Benavidez impuso un ritmo alto, con combinaciones veloces y una presión constante que obligó al mexicano a retroceder más de lo acostumbrado. El “Zurdo” trató de responder con volumen y experiencia, buscando establecer su jab y aprovechar la distancia, pero nunca logró asentarse del todo.

Con el paso de los rounds, el desgaste comenzó a notarse. Ramírez tuvo problemas para sostener el ritmo de pelea y empezó a recibir con mayor frecuencia los ataques de su rival, sin poder encontrar el contrapeso.

La velocidad de manos de Benavidez, combinada con su fortaleza física, terminó por inclinar el combate. El mexicano no dejó de intentarlo, pero cada intercambio parecía favorecer al estadounidense, que encontró los espacios para mantener la presión constante.

La caída de Ramírez representa apenas la segunda derrota de su carrera profesional. La primera se produjo hace cuatro años, cuando enfrentó al campeón ruso Dmitry Bivol. Aquella noche perdió por decisión unánime en una pelea que frenó el impulso que había construido desde su debut profesional y que lo mantenía como uno de los nombres más sólidos del boxeo mexicano.

Ahora, la historia vuelve a colocarlo en un momento de reconstrucción. Más allá del resultado, la principal atención está puesta en el parte médico y en confirmar que no exista una lesión mayor en el rostro.

Después vendrá el análisis deportivo, el balance de una noche en la que el Zurdo no pudo descifrar la intensidad de Benavidez y terminó viendo caer un reinado que pensó defendería sin contratiempos.