Cúpula, el suplemento cultural de El Heraldo de México, llega hoy a sus 300 números con el objetivo claro de continuar siendo un espacio para la memoria histórica, para el debate intelectual, para el registro de la actividad artística del país y para ser una ventana a las más diversas expresiones del arte. Pero también para seguir siendo un lugar en donde la cultura no aparezca como adorno, sino como una forma de pensar el país, de discutirlo, de imaginarlo y, a veces, incluso, de resistirlo.
Nuestras páginas han sido habitadas por las plumas de creadores, críticos, gestores y funcionarios culturales, quienes nos han compartido no sólo su visión sobre sucesos creativos, sino también sus proyectos artísticos, sus dudas, sus búsquedas, sus preocupaciones y sus anhelos sobre el país que queremos ser. Porque detrás de cada libro, de cada montaje, de cada exposición o de cada concierto, hay personas intentando comprender su tiempo y encontrar un lugar
dentro de él.
Asimismo, hemos brindado una plataforma para los creadores mexicanos, quienes nos han hablado de su idea de comunidad, de sociedad, de pasado, presente y futuro, en donde cabe el desahogo, pero también la esperanza, no una esperanza pueril, sino esa que construye, que avanza y que crea sociedad. Una esperanza que nace incluso en medio de la incertidumbre, del cansancio o de la precariedad, porque el arte también ha sido, para muchos, una manera de no rendirse.
Nos interesa contribuir a la difusión cultural con el anuncio de actividades, pero sobre todo nos interesa aportar ideas para la conversación pública sobre el quehacer cultural. La arqueología, las ferias del libro, las exposiciones, los lanzamientos editoriales, los estrenos, los aniversarios relevantes como el centenario de Jaime Sabines o de Miguel León-Portilla; los premios de gran prestigio como el Cervantes de Literatura, que este año obtuvo el mexicano Gonzalo Celorio; los festivales, como el imprescindible Cervantino; las inquietudes de nuestro tiempo como el uso de la inteligencia artificial; las generaciones que están ocupando sus lugares en todas las disciplinas…todo nos ha interesado, todo nos interesa.
En nuestra edición pasada, por ejemplo, conversamos con Arón Bitrán, miembro del Cuarteto Latinoamericano, a propósito del cierre de una de las carreras musicales más importantes del México contemporáneo. El violinista nos abrió las puertas de su casa para contarnos cómo se vivieron 44 años de trabajo, disciplina y resistencia, pero también para hablarnos de sus inquietudes por los jóvenes. El crítico Iván Martínez, por su parte, construyó la historia del ensamble desde una visión personal: la del también músico que disfrutó del trabajo del cuarteto porque la vida sin música, como decía Nietzsche, es un error.
El psicoanalista argentino Gabriel Rolón suele decir que el arte es un refugio emocional, un espacio en donde las emociones complejas ayudan a crecer y vivir; es, incluso, un intento de acceder a lo innombrable, utilizando la palabra, la música, el movimiento o el trazo para calmar la incertidumbre o el desasosiego. Y es que cimbrarse con una película, con la danza de un bailarín que está dejando la vida en el escenario, con la última página de un libro, con la contemplación de un cuadro o una fotografía; reírse a carcajadas con una obra de teatro, balancearse con la música, quedarse perplejo con el canto de un tenor o una soprano no debería ser un privilegio y, sin embargo, muchas veces todavía lo es.
Por ello, en Cúpula seguimos apostando por contribuir a que las expresiones artísticas sean ese refugio que merecemos, no por justicia, sino por derecho. Queremos seguir siendo un espacio para imaginar que un día grandes figuras como Isaac Hernández, Javier Camarena, Betsabeé Romero, Cristina Rivera García, Gabriela Ortiz o Alondra de la Parra no sean la excepción, sino la regla. Seguiremos convocando a las plumas que generosamente nos han acompañado e invitamos a quienes quieran pensar, cuestionar, emocionarse y reír junto a nosotros.
Aquí seguiremos con nuestras apuestas centrales y con las distintas secciones que nos permiten ampliar la visión: Viaje al pasado, con las historias de esta ciudad; Marquesina, para niños y para los papás de los niños, con lo mejor de la cartelera; Historias de pincel, con anécdotas sobre la vasta historia del arte; Lecturas, con entrevistas a escritores; Viaje al recuerdo, en donde echamos un vistazo a todos esos objetos que conformaron nuestro cotidiano y que hoy son vestigios; Arte emergente y Arte consolidado, con perfiles de los artistas que están en galerías y museos; Detrás de la exposición, en donde nos acercamos a la cocina de los museos.
Son 300 números. Son cientos de historias, conversaciones, funciones, libros, conciertos y voces que han pasado por estas páginas. Y nos honra el apoyo que hemos recibido de los artistas, los escritores, los creadores, los hacedores de las artes escénicas y plásticas, quienes nutren la cartelera para ofrecer opciones para todos; de las instituciones públicas y privadas que hacen posible lo que parece imposible, de los gestores, las editoriales, los RP, los críticos, los fotógrafos… A todos ustedes, gracias.
Gracias al equipo de Heraldo Media Group, que hace posible que nuestro alcance llegue a más y nuevos lectores en cada edición, prueba de ello es nuestra presencia en Tiktok, con una audiencia que cada día nos convoca a sorprenderlos.
Y gracias a nuestros lectores. Gracias por acompañarnos, por leernos, por discutirnos, por compartirnos. Vamos por más.
ELEMENTOS
Cúpula es el único suplemento que atiende a cada una de las expresiones artísticas.
La memoria histórica es otro de nuestros más grandes intereses editoriales.
Apostamos también por los nuevos talentos y por la difusión de las actividades más relevantes.
Por Rafaela Kassian y Alida Piñón
EEZ