Jon Bilbao, me gusta la literatura que corre riesgos

El escritor español reúne en un volumen las primeras narraciones cortas que publicó antes de convertirse en autor de exitosas novelas. Para él, dice en entrevista, más que un tema de extensión, lo escrito debe contener emoción

Jon Bilbao Alta
Jon Bilbao Alta(Fotos: Editorial Impedimenta)

A Jon Bilbao (Ribadesella, España, 1972) le parece “bastante exagerado” lo que afirma la contraportada de su propio libro. “Redefinió la narrativa breve española contemporánea”, se lee en “Antes del volcán. Los cuentos recuperados” (Impedimenta, 2025), volumen que reúne sus primeros relatos: “No hay que interpretarlo de manera literal. Yo soy el primero que no lo hace”.

“Es cierto que en la época en la que se publicaron los cuentos, alrededor de 2010, surgió un grupo de autores y autoras que publicaron unas colecciones de cuentos interesantes o que han dejado huella. Creo que entre todos, a lo mejor, redefinimos la forma de escribir cuentos… al menos lo intentamos, pero desde luego yo solo no lo hice, yo fui uno más del grupo y tampoco uno de los más destacados”, dice.

Bilbao sintió el llamado de las letras mientras estudiaba Ingeniería de minas, comenzó escribiendo cuentos y desde que decidió que la literatura sería su vida suma ya cinco libros de relatos y siete novelas, además de una larga lista de premios. Su prosa ha sido definida como inquietante y cuestionadora, con personajes que atrapan y se encuentran al límite.

En gran parte, el “mapa subterráneo” de ese escritor que ya rebasa los 50 años está en “Antes del volcán”. “Al releer esos textos, algunos de ellos tienen décadas, aunque al día de hoy no me identifique plenamente en el estilo, sí me identifico en los temas, y veo temas de los cuales continúo escribiendo, me siguen interesando y generando interrogantes”.

El libro contiene 25 relatos de tres libros que ahora están descatalogados y tres cuentos más inéditos. En todo ellos, Bilbao explora el momento en el que lo cotidiano se resquebraja y deja ver una fisura: un cometa que altera el ritmo de un pueblo costero, una mujer que sueña que su casa es tomada por ardillas o un padre que teme la arquitectura mental de su hijo.

Fotos: Editorial Impedimenta

No es que el escritor recurra a temas específicos para crear ficciones, a él lo que le funciona a la hora de escribir historias breves es imaginar ese espacio donde suceden: “Cada historia surge de circunstancias muy diferentes, pero algo que me ayuda normalmente es conocer el lugar donde se desarrolla, conocer el decorado, ver qué posibilidades tiene y jugar con los personajes de mi invención”.

“En los relatos me encuentro con escenarios que luego se han convertido en recurrentes en mis demás libros, la costa norte de España en particular, mi pueblo natal o el País Vasco, donde resido ahora, también Estados Unidos y las Islas Baleares en la Mediterránea”, cuenta.

Bilbao compara al cuento con la novela, uno es más rápido y contundente, pero ambos contienen el mismo ingrediente que los hace funcionar. riesgo. “Yo lo que valoro por encima de todo en una obra literaria, al margen de su extensión, es que sea arriesgada, formal o temáticamente, y que me emocione. Riesgo y emoción”.

“Prefiero dejar las historias parcialmente abiertas, que queden una serie de cabos intencionadamente sueltos. Eso da una mayor verosimilitud. En esas historias que funcionan como mecanismos de relojería donde absolutamente nada sobra y nada falta, ya no te puedes imaginar a los personajes haciendo nada más, como si hubieran nacido solamente para contarnos lo que sucede en esas pocas páginas. No me las creo, lo veo artificial. Nuestra vida no es así. Yo prefiero tratar de emular, en cierta forma, el caos de nuestras vidas”.

Algunos personajes de sus novelas se han revelado a Bilbao en los relatos y han dado forma a historias más extensas, pero el cuento sigue ahí, a un lado. “Siempre estoy escribiendo bastantes cuentos, disfruto mucho escribiendo cuentos y además he llegado a una fórmula que me ha resultado muy satisfactoria que es la de los cuentos que están interrelacionados, con personajes que reaparecen en unos cuentos, en otros”.

“Historias independientes, pero que unidas van formando poco a poco la vida de unos personajes. Quizás se parecen más a capítulos de una gran novela en construcción que a cuentos independientes”. Tanto está el cuento en el escritorio que, de hecho, el siguiente libro de Bilbao también es una recopilación de cuentos que llegará después del verano.

Por Luis Carlos Sánchez

EEZ

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