Cuando el amor recorrió la Carrera Panamericana de 1950 en la novela “Mi Lola del alma" de Fernando Ortiz

El abogado y escritor Fernando Ortiz cuenta en "Mi Lola del alma" una historia doble: la de un amor que se dio en los 50, durante la Carrera Panamericana, y el recuerdo de ese momento, medio siglo después, de una abuela a su nieto

El abogado y escritor Fernando Ortiz cuenta en "Mi Lola del alma"
El abogado y escritor Fernando Ortiz cuenta en "Mi Lola del alma"(Foto: Alfredo Pelcastre)

En 1982, cuando Fernando Ortiz “ya era mayor de edad” recibió un regalo de su abuela. En su casa de Oaxaca, sacó un folder del ropero y se lo entregó: dentro venía un montón de recortes de periódico sobre la Carrera Panamericana de 1950. Ese día, Fernando ya no volvió a hablar del tema con la abuela y la conversación ya nunca se dio.

El abogado y escritor vivió desde entonces elucubrando las razones que debió tener su abuela para entregarle los papeles. Esa experiencia, sin embargo, se convirtió en la semilla de “Mi Lola del alma" (Viejos letreros), tercera novela escrita por Fernando, pero la primera que publica, en la que cuenta una historia doble: la aventura amorosa entre Lola y Guillermo, un piloto español-alemán; y el secreto que esa misma mujer revela a su nieto 50 años después.

“Mi Lola del alma” se presentó el martes pasado. Ortiz compartió los motivos de la historia: uno de ellos es su pasión por el automovilismo. La Carrera Panamericana, señaló, “es una historia muy buena de México y de repente se nos olvidan las historias buenas de México. La Carrera Panamericana es una historia muy buena del país en una época saliendo de la guerra y que poco se conoce”.

“El mérito de haberla organizado y de todo lo que sucedió es espléndido. Mi novela es una invitación a que la gente la conozca, porque la gente no la conoce, no sabe lo que pasó en México en los años 50, fue mundial. Es una historia de la carrera, de una parte histórica, una parte de amor, pero también una parte de la relación abuela-nieto”, señaló.

La novela "Mi Lola del alma" de Fernando Ortiz. Foto: Alfredo Pelcastre

Desde niño, Fernando Ortiz soñó con ser piloto. Y así lo vivió siendo joven con su amigo Pablo Carrillo. La escritora Susana Corcuera, quien acompañó al autor en la presentación lanzó una pregunta clave: ¿Cuál es la sensación de subirse a un auto de carreras?

“Un día conseguimos un auto, corrimos un par de carreras. Es muy emocionante y divertido escuchar el sonido ronco, ensordecedor. Huele a gasolina, se da una cantidad de sentimientos y, por supuesto, la adrenalina”.

En su novela, Fernando vuelca la imaginación para contar lo que fue esa época de velocidad: habla por ejemplo, de esos primeros Porsches que llegaron a México, “hay un trabajo de documentación necesario, que permite la verosimilitud de la historia”.

Pero en el centro están también las historias de amor, para el autor ha sido un trabajo feliz volcarse en la escritura, actividad que mantuvo en silencio para muchos, a la par de la abogacía:

“Me gusta ser abogado, me sigue gustando ser abogado. Y me encanta escribir. Me encanta lo que ha pasado a partir de que soy escritor o lo que está pasando. Me encanta. Pero también la respuesta viene desde la edad que tengo”, señaló.

“Para mí, sin duda, ha sido muy divertido escribir lo que he escrito hasta el día de hoy. No sé hacia el futuro, porque el escritor que escriba la siguiente novela ya tiene que partir de hoy, no de antes. Antes tenía yo eso, era como un medio casi secreto, familiar, y yo no lo compartía mucho. Creo que lo que resultó muy padre para mí en estas cuatro primeras novelas es que nunca tuve un propósito, nunca me imaginé esto. Claro que lo piensas, claro que dices ‘algún día llegará o sucederá’, pero no era el propósito”, señaló.

“Mi Lola del alma” es además uno de los proyectos iniciales de la editorial Viejos letreros. Se trata de un proyecto, del cual Ortiz es socio, que tiene por objetivo publicar exclusivamente autores mayores de 60 años, esos escritores a los que los grandes sellos han dejado fuera de sus intereses.

En total, hasta el momento han publicado tres libros:

“Estamos empezando porque normalmente a los escritores mayores de 60 años nos niegan la posibilidad de publicar. ¿Por qué? Porque un escritor para una editorial es un producto y si es viejo, ya no va a durar mucho. Las editoriales quieren que dure mucho un escritor, lo quieren de 30 años para que te dure 35 años escribiendo 15 novelas y sea un productazo”, lamentó.

MAAZ