Gracias, Díaz Ayuso. Gracias, Alessandra. Gracias, Acción Nacional: son aliados de la Transformación

Luego vino el desfile de gobernadores panistas. Parecía una convención de nostalgia colonial.

Arturo Ávila
Arturo Ávila
Arturo Ávila Anaya / Rumbo político / Opinión El Heraldo de México
Arturo Ávila Anaya / Rumbo político / Opinión El Heraldo de México(Foto: Especial)

Hay giras internacionales que dejan inversiones, acuerdos o ideas. Y luego están las de Isabel Díaz Ayuso, que dejan memes, ridículos diplomáticos y alcaldesas mexicanas actuando como extras de una mala telenovela colonial.

La presidenta madrileña vino a México a enseñarnos dos cosas: que todavía hay quienes creen que Hernán Cortés merece homenaje… y que el ridículo puede viajar en business class.

Porque hay que decirlo con todas sus letras: lo de Alessandra Rojo de la Vega ya no es oposición política. Es turismo de subordinación histórica. La alcaldesa de la Cuauhtémoc, la demarcación que lleva el nombre del último gran tlatoani mexica, decidió desfilar sonriente junto a quien reivindica abiertamente la conquista española. Una especie de performance involuntario titulado: “Cómo traicionar simbólicamente a Cuauhtémoc en tres sencillos pasos”.

Y todavía peor: terminar convertida en material de burla incluso para medios españoles. Imagínese el nivel. Ni allá la tomaron en serio. La describieron como una alcaldesa “de poca monta”. Una frase demoledora porque no vino de Morena, vino de quienes sí saben reconocer cuando alguien hace demasiado por una foto y muy poco por su pueblo.

Luego vino el desfile de gobernadores panistas. Parecía una convención de nostalgia colonial. Ahí estaban todos, felices, formaditos, celebrando a Ayuso como si hubiera llegado una rockstar política y no una dirigente regional española famosa por vivir en campaña permanente contra cualquier cosa que huela a justicia social.

El momento más surrealista ocurrió en Aguascalientes. El Congreso local inventó literalmente una medalla para dársela. Sí, inventada. Fabricada exprés. Como trofeo de participación de kermés escolar. Una “Medalla Especial al Mérito Cívico” creada prácticamente mientras el avión aterrizaba.

Hay niveles de desesperación política. Y luego está el PAN organizando ceremonias improvisadas para una política extranjera que vino a decirnos que los programas sociales generan flojera.

Porque claro, Díaz Ayuso decidió explicarles a los mexicanos cómo funciona la pobreza… desde Madrid. Siempre es fascinante ver a políticos europeos hablar de América Latina con ese tono de conquistador ilustrado que cree que descubrió la civilización porque encontró un micrófono.

Lo extraordinario es que mientras ella criticaba programas sociales, México seguía reduciendo la pobreza, según organismos internacionales. Pero los datos suelen ser enemigos naturales de la derecha aspiracional. Ellos prefieren las ocurrencias. Son más fáciles de tuitear.

Y aquí es donde uno tiene que agradecerle, irónicamente, a Díaz Ayuso. Gracias, presidenta madrileña. Gracias por exhibir de cuerpo entero a cierta oposición mexicana que ya ni siquiera disimula. Gracias por mostrarnos a los conservadores mexicanos haciendo fila para aplaudir cualquier discurso extranjero que desprecie al pueblo de México. Gracias por demostrar que algunos todavía creen que gobernar consiste en quedar bien con Madrid antes que con Morelos, Sonora o Chiapas.

También gracias a Alessandra. Porque convertir la alcaldía Cuauhtémoc en una sucursal temática del colonialismo kitsch requiere un talento especial. No cualquiera logra que el nombre de Cuauhtémoc termine asociado a homenajes indirectos a Hernán Cortés. Eso ya no es contradicción política. Es realismo mágico con presupuesto público.

Y mientras ellos jugaban a la nostalgia imperial, el país siguió avanzando. Porque México ya cambió. Aunque algunos no lo soporten.

La vieja derecha mexicana todavía sueña con virreyes, apellidos largos y políticos extranjeros viniendo a explicarles cómo comportarse a los mexicanos. Pero el problema es que el México de hoy ya no agacha la cabeza. Ya no pide permiso. Ya no se impresiona con acentos españoles ni con discursos reciclados de la ultraderecha ibérica.

Así que sí: gracias, Díaz Ayuso.

Gracias, Alessandra.

Y gracias, Acción Nacional.

Gracias por recordarle a México quiénes siguen viviendo mentalmente en la colonia… y quiénes estamos construyendo la transformación.

POR ARTURO ÁVILA

DIPUTADO FEDERAL Y VOCERO DEL GRUPO PARLAMENTARIO DE MORENA DE LA LXVI LEGISLATURA

ARTUROAVILAANAYA@GMAIL.COM / @ARTUROAVILA_MX

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