La geopolítica del Mundial

Geopolíticamente, este Mundial no solo reúne selecciones, sino que también refleja fracturas del orden internacional. Buena parte de la atención está puesta en Estados Unidos

Beata Wojna
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Beata Wojna / Diplonotas / Opinión El Heraldo de México
Beata Wojna / Diplonotas / Opinión El Heraldo de México(El Heraldo de México)

Aunque no participan ni Rusia ni China, el Mundial de Futbol de 2026 está lleno de geopolítica. A un mes de la inauguración de este importante evento deportivo, todos están más absorbidos por sus conflictos nacionales e internacionales que por el desempeño de sus equipos.

Geopolíticamente, este Mundial no solo reúne selecciones, sino que también refleja fracturas del orden internacional. Buena parte de la atención está puesta en Estados Unidos, cuyo presidente, Donald Trump, ha movido muchos hilos sensibles. Además, la escalada contra Irán ha puesto en duda si el equipo iraní jugará en suelo estadounidense. A este eje explosivo se suman las rivalidades del mundo árabe, con Arabia Saudita y Qatar al frente, dos países del Golfo alcanzados por ataques iraníes, que también jugarán en el Mundial.

Sin embargo, los problemas geopolíticos no terminan aquí. Entre los anfitriones -Canadá, Estados Unidos y México- hay grandes tensiones comerciales y por narcotráfico. Muchos se preguntan si el T-MEC sobrevivirá y si Trump optará por intervenir en el territorio mexicano para neutralizar a los cárteles. Es poco probable que ocurra antes del Mundial, pero la amenaza está ahí.

A eso hay que añadir varios conflictos en otras partes del mundo, como el del Sáhara Occidental, que enfrenta a Marruecos y Argelia. Las viejas disputas territoriales, como Malvinas y Gibraltar, podrían reflejarse en los partidos de los ingleses con los argentinos y los españoles. Ya ni hablar de Ceuta y Melilla, que son importantes para España y Marruecos. Asimismo, la participación separada de Inglaterra y Escocia, una peculiaridad del futbol, recuerda que ni siquiera el Reino Unido puede estar seguro de su integridad territorial frente al separatismo escocés.

Las crisis internas en Haití, Irak y la República Democrática del Congo son otro tema que le da un toque especial al Mundial. El caso de Haití obliga a una reflexión incómoda sobre cómo fue posible que un país sin gobernabilidad y desbordado por la violencia produjera una selección capaz de llegar al Mundial.

El Mundial reúne a 48 equipos, equivalentes a casi una cuarta parte de la ONU y alrededor del 60% del PIB mundial. El núcleo occidental sigue muy fuerte. Están representados casi todos los países del G7, excepto Italia, y Europa cuenta con el número más elevado de equipos (16). Pero el Mundial se extiende a otras regiones, reflejando el peso creciente de potencias medias del Sur Global y miembros de plataformas como el G20 y BRICS. Resalta una amplia representación de América Latina y el Caribe (19), así como de África del Norte y Oriente Medio (9).

El resultado es un Mundial que ya no puede leerse solo como fiesta deportiva. Es también una imagen del cambio en la distribución del poder, de las rivalidades regionales y de las nuevas ambiciones. Solo queda desear que la magia del futbol transforme los 104 partidos que se jugarán en tres países y dieciséis ciudades en una experiencia sanadora para un mundo en turbulencia.

POR DRA. BEATA WOJNA

Profesora de Relaciones Internacionales Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey

@BeataWojna

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