Los retos de la Cancillería para Velasco en América Latina

La primera labor en manos de Velasco y la alianza progresista será la defensa de una Cuba castrista aislada política y diplomáticamente del resto de América Latina

Columna Invitada
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Alberto Moreno Carmona / Enlace Comexi / Opinión El Heraldo de México
Alberto Moreno Carmona / Enlace Comexi / Opinión El Heraldo de México(El Heraldo de México)

La llegada de Roberto Velasco a la Secretaría de Relaciones Exteriores y la participación de Sheinbaum en la Cumbre Progresista en España marcan una tendencia sobre la política exterior: la alineación de la política exterior con la agenda de la Cuarta Transformación.

Esto no es una decisión meramente ideológica, sino de alineación geopolítica en un mundo y una región altamente convulsos. México, Brasil y España ofrecen una “tercera vía” lejos del proteccionismo clientelista que promulga la administración Trump. El mensaje es claro: México se mantiene alineado con el progresismo frente a la ola de derecha a nivel global.

La primera labor en manos de Velasco y la alianza progresista será la defensa de una Cuba castrista aislada política y diplomáticamente del resto de América Latina.

La labor geopolítica de Velasco

La labor de Velasco es diferente a la de Ebrard. Durante el sexenio de López Obrador, las prioridades en la política exterior eran principalmente contestatarias frente a las decisiones internas, como la respuesta a la Reforma Energética, el rompimiento de relaciones diplomáticas con Perú y la invasión a la embajada mexicana en Ecuador. Ebrard (y posteriormente Bárcena) tuvieron la misión de mitigar las disputas diplomáticas y conciliar por la certeza económica.

Sin embargo, la perspectiva de Sheinbaum sobre la política exterior es diferente. A través de la compartimentalización de su agenda, Ebrard deberá llevar la labor del T-MEC y su articulación al interior; Bárcena, la coordinación del multilateralismo (incluyendo la participación de México en la campaña de Michelle Bachelet), mientras que Velasco deberá priorizar la agenda migratoria y política.

La llegada de Velasco tiene entonces la labor de reformar la posición política de nuestro país hacia el distanciamiento de Trump a nivel global, algo que a su vez le asegura capital político de negociación con los Estados Unidos. En términos económicos, no implica un impulso a la diversificación comercial y financiera para la reducción de la dependencia de los Estados Unidos, pero sí puede ofrecer válvulas de escape para algunas cadenas de suministro sensibles a los vaivenes arancelarios.

El frente de América Latina

La segunda ola rosa de América tuvo una vida corta, derivada de la incapacidad de impulsar crecimiento económico y atención a las crisis post pandemia. Hoy, el fortalecimiento de la derecha sobre bastiones tradicionales de la izquierda (como Bolivia) implica un conflicto para la administración Sheinbaum, que, por la naturaleza de su movimiento político, estaría buscando una política exterior cercana y solidaria con América Latina y el Caribe.

El distanciamiento ideológico con América Latina también está acompañado por crisis diplomáticas que subyacen, derivado de la invasión de Ecuador a la embajada mexicana y el rompimiento de relaciones con Perú, tras el intento de autogolpe de Estado por parte de Pedro Castillo. Sin embargo, hay una clara línea de distanciamiento entre el presidente Kast y la administración Milei.

El capital político-diplomático de México en América Latina se encuentra minimizado por la distancia ideológica con el Cono Sur. Esto solo empeora una de las crisis latentes para la región: la crisis cubana. La cancillería de Velasco tendrá que enfrentar la crisis cubana para reaccionar ante la crisis política y humanitaria que sacudirá al continente.

POR ALBERTO MORENO CARMONA

Prosecretario de la Mesa Directiva y Asociado del Programa de Jóvenes del COMEXI

@ALBERTOMCCM

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