No se engañe, “la justicia divina no existe”

Por eso, cuando Henry Martín estrelló el balón en el poste derecho de Keylor Navas en el penalti marcado por César Arturo Ramos al minuto 87 de tiempo corrido

Edgar Valero
Edgar Valero
Edgar Valero / Para que quede claro / Opinión El Heraldo de México
Edgar Valero / Para que quede claro / Opinión El Heraldo de México(EL Heraldo de México)

No importa cómo haya sido eliminado el América por los Pumas. La grandeza mostrada en los 180 minutos de su eliminatoria de cuartos de final ha dejado patente quién es quién.

Efraín Juárez apostó al error, pensó que el 3-0 mataba a las Águilas y luego le dieron un baile lamentable al equipo universitario de forma tan legendaria que será tan recordado como la propia eliminación del cuadro de Coapa.

Hace un mes y medio, Pumas no pudo derrotar claramente al América jugando en casa; un penalti en el minuto 95 le dio el triunfo y luego encadenó resultados que le permitieron llegar a la cima de la tabla general y desplazar a las Chivas por un gol en la última jornada.

Y las apuestas marcaban como favorito al América, para el dolor de los universitarios, que dos veces tuvieron a las Águilas en el ataúd y no supieron cómo poner el último clavo. Y esa es la diferencia entre los equipos grandes y los chicos. Y no hablo de la historia universitaria, hablo de la capacidad de Juárez como técnico y de André Jardine, que dio pelea hasta el último momento.

Por eso, cuando Henry Martín estrelló el balón en el poste derecho de Keylor Navas en el penalti marcado por César Arturo Ramos al minuto 87 de tiempo corrido, la afición celebró como si hubiera sido un gol de los universitarios. La interpretación del criterio del árbitro que representará a México en el Mundial va a ser cuestionada, sobre todo, porque tras la patada que se llevó en la cabeza Juárez, no fue a revisar y se mantuvo. Y así es como debe ser.

Ya se agarraron de cotorreo los silbantes, que cada vez que tienen dudas, en vez de fajarse los pantalones, acuden al video asistente arbitral para obtener la “salvación espiritual de la posible regada en su decisión”. Pero Ramos no lo hizo. Marcó y marcó con autoridad. Por eso es quien es.

Y Juárez se vio bastante ridículo recurriendo a eso de “justicia divina”; la verdad, se vio tan poca cosa que por eso uno entiende la razón por la que los Pumas estuvieron a nada de irse de vacaciones anticipadas. Un equipo que fue el octavo mejor de la campaña, y que todo el torneo se la pasaron los “solones televisivos” atacando como si existiera el éxito eterno en el deporte, lo puso contra las cuerdas. Supongo que Pachuca sí podrá completar la obra que dejaron pendiente los de Coapa.

Le va bien a la Liga que haya habido un partido así. Le va bien que se hayan marcado el montón de penales que se marcaron. Eso despierta la pasión. Y si a eso le agregamos la “resurrección” de las Chivas, que les dieron una lección a los soberbios Tigres, entonces tendremos un par de semifinales sensacionales.

Y ahí le va. Pachuca se la va a cobrar a los Pumas, y creo que las Chivas van a llegar a la final, aunque le digo esto con mucho más tiento, porque creo que Huiqui le va encontrando, en la “micro-pretemporada” que tuvo antes de las semifinales, el modo a una Máquina que podría decirse que llega con ventaja. Aunque quién sabe, ya lo vivieron los Tigres.

Y me quedo con eso de “hay maneras de perder y “maneras” de perder”.

POR EDGAR VALERO BERROSPE

COLABORADOR

@EDGARVALERO_

MAAZ

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