El gasto militar a debate

Lo demuestra la invasión rusa a Ucrania, que movió el panorama en Europa. Solo en 2025, esta partida aumentó el 14 por ciento

Beata Wojna
Beata Wojna
Beata Wojna / Diplonotas / Opinión El Heraldo de México
Beata Wojna / Diplonotas / Opinión El Heraldo de México(El Heraldo de México)

El mundo se está rearmando desde hace más de una década. Ocurre en todas las regiones, con la excepción de América Latina, México incluido, que se queda al margen de esta tendencia. Así lo revelan los datos que publicó el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), que constatan que el gasto militar mundial aumentó el 2.9% hasta alcanzar los 2 billones 887 mil millones de dólares en 2025, marcando así el undécimo año consecutivo de crecimiento.

Son cifras que equivalen al 2.5% del producto interior bruto mundial y que han generado mucho ruido. Ahora bien, cuando hablamos del gasto militar es muy fácil caer en discursos simplistas, donde se suele presentar a la industria armamentística como el único villano de la historia, o donde son frecuentes los llamados a la desmilitarización en un contexto en el que no todos los Estados están dispuestos a jugar de acuerdo con las reglas del derecho internacional. El asunto es mucho más complejo que la simple ecuación: armas versus ayuda al desarrollo.

El gasto militar aumenta porque hay más guerras. Lo demuestra la invasión rusa a Ucrania, que movió el panorama en Europa. Solo en 2025, esta partida aumentó el 14 por ciento. En más de cuatro años de guerra, Ucrania tuvo que pasar del gasto del 3.43% al 39.56% del PIB para poder mantener su defensa. En este tiempo, Rusia duplicó su gasto hasta llegar al 7.5% del PIB. Asimismo, los países vecinos como Polonia, por temor al expansionismo ruso, presenciaron un aumento muy significativo, llegando al 4.5% del PIB destinado a lo militar. Hasta Alemania, tradicionalmente reticente a invertir en lo militar, tuvo que olvidarse del 1.3% del PIB que gastaba antes de la guerra y alcanzar el 2.27%, con el compromiso de llegar incluso al 5%, como parte del acuerdo dentro de la Alianza Atlántica (OTAN).

Por otra parte, cuando observamos Asia, está claro que el gasto militar aumenta también porque, en un mundo de cambio en la distribución de poder, hay países con nuevas aspiraciones geopolíticas que buscan fortalecer sus capacidades militares, como es el caso de China. Se trata del segundo mayor gastador, cuyo gasto militar aumentó el 7.4% en un año. El país que ocupa el primer lugar sigue siendo Estados Unidos, aunque el gasto de defensa cayó ahí un 7.5 por ciento. La incertidumbre sobre la relación de EU con sus aliados contribuye a que varios países gasten más en sus fuerzas armadas y en la modernización de su armamento, no solo en Europa, sino también en el Lejano Oriente.

Existe una relación importante entre gasto militar, conflictos y letalidad, pero no es una relación simple ni mecánica. Las evidencias muestran correlaciones y efectos condicionados por el contexto. Una mayor capacidad militar puede disuadir ataques si el costo para el adversario es alto. En este caso, más gasto no significa más guerras, sino más disuasión, como ocurrió en la Guerra Fría. En un mundo más inseguro, el problema no es solo cuánto se gasta en defensa, sino para qué y bajo qué reglas.

POR DRA. BEATA WOJNA
PROFESORA DE RELACIONES INTERNACIONALES

INSTITUTO TECNOLÓGICO Y DE ESTUDIOS SUPERIORES DE MONTERREY

@BEATAWOJNA

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