La salida de los Emiratos Árabes Unidos de la OPEP: un cambio que sacude el mercado del petróleo

La OPEP reaccionó con un comunicado breve y lamentó la decisión, pidiendo unidad al resto de miembros. Los medios internacionales lo llaman “fractura colosal” y “el fin de una era”

Columna Invitada
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Bernardo Gil Loera / El nuevo mapa del poder / El Heraldo de México
Bernardo Gil Loera / El nuevo mapa del poder / El Heraldo de México(El Heraldo de México)

El 28 de abril de 2026, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) anunciaron que abandonaban la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y la alianza OPEP+ con efecto inmediato desde el 1 de mayo. Tras casi 60 años como miembro -desde 1967-, el tercer mayor productor del grupo decidió priorizar sus intereses nacionales y ganar total libertad para bombear más petróleo. La noticia llegó en medio de la crisis por la guerra en Irán y el bloqueo del Estrecho de Ormuz, que ya tiene paralizadas muchas exportaciones del Golfo y mantiene el precio del barril cerca de los 88 dólares.

¿Por qué ahora? Los Emiratos, con una producción actual de alrededor de 3.4 millones de barriles diarios y capacidad para llegar a casi 5 millones, se sentían ahogados por las cuotas restrictivas de la OPEP. Querían diversificar su economía (como lo marca su Visión 2031) y responder más rápido a las señales del mercado, sin depender de decisiones colectivas. Esta salida es un golpe histórico para la OPEP, fundada en 1960 para coordinar la oferta y mantener precios estables. Los Emiratos representaban casi el 10% de la producción del grupo. Sin ellos, la organización queda más débil y Arabia Saudita, su líder de facto, tiene menos herramientas para controlar el mercado global.

En el corto plazo, el impacto en los precios del petróleo será moderado porque el bloqueo de Ormuz ya limita la oferta mundial. Pero a mediano plazo, cuando se resuelva el conflicto, los Emiratos podrán aumentar su producción sin límites. Más oferta suele significar precios más bajos. Imaginen que el barril cae a 70 dólares: en México, esto podría reducir el precio de la gasolina entre 2 y 4 pesos por litro, aliviando el gasto de familias, transportistas y la industria. Para importadores como Europa, India, China y nuestro país, sería un respiro. Para exportadores dependientes, en cambio, complicaría sus presupuestos.

Libres de cuotas, los Emiratos planean aumentar su output de forma gradual y “prudente”. Esto acelera su plan de diversificar ingresos más allá del crudo y los posiciona como un actor independiente en el mundo energético.

El presidente Donald Trump celebró la noticia de inmediato. El 29 de abril, en declaraciones en la Casa Blanca, dijo textualmente: “Creo que es genial”. Elogió al presidente emiratí, el jeque Mohamed bin Zayed, como “un gran líder, muy inteligente”, y aseguró que el movimiento ayudará a bajar los precios de la gasolina y el petróleo: “Es bueno para reducir el precio del gas, del petróleo y de todo”. Para Trump, que siempre ha criticado a la OPEP por “robar” al resto del mundo con precios altos, esto es una victoria que favorece a los consumidores estadounidenses y globales.

La OPEP reaccionó con un comunicado breve y lamentó la decisión, pidiendo unidad al resto de miembros. Los medios internacionales lo llaman “fractura colosal” y “el fin de una era”. En América Latina, México observa con atención: precios más bajos ayudarían a Pemex y a la economía, pero también recuerdan que el petróleo es cada vez menos predecible.

¿Quién gana y quién pierde? Ganan los Emiratos (más autonomía y posibles ingresos extra), los consumidores globales (precios potencialmente más accesibles) y productores no-OPEP como Estados Unidos o Brasil. Pierden la OPEP como institución (pierde control sobre una porción importante de la oferta), Arabia Saudita (su influencia se reduce) y otros miembros que dependían de las cuotas para sostener precios altos, como Irak o Venezuela. Esta salida marca el inicio de un mercado petrolero más fragmentado, donde las fuerzas de la oferta y la demanda pesan más que los acuerdos políticos. En un contexto de alto al fuego frágil en Irán, podría abrir la puerta a que otros países cuestionen la utilidad del grupo. Para los Emiratos es un paso audaz hacia la soberanía energética. Para el resto del mundo -incluido México- es un recordatorio de que nada es eterno en el petróleo: ni las organizaciones, ni los precios altos. Habrá más volatilidad, pero también oportunidades.

POR BERNARDO GIL LOERA

Colaborador

@bernardoGil_

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