La historia de México se escribe hoy con letras de esperanza y congruencia. El reciente relevo en la dirigencia nacional de nuestro partido, con la llegada de la compañera Ariadna Montiel Reyes a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional, marca el inicio de una etapa de consolidación que nos exige, por encima de todo, una cohesión inquebrantable.
Como legisladoras y legisladores de la Cuarta Transformación, saludamos este nombramiento con la certeza de que el rumbo es el correcto y que la unidad será nuestra mayor fortaleza ante los desafíos venideros.
El mensaje emitido por nuestra nueva dirigente durante su toma de protesta fue contundente: enfrentamos una ofensiva permanente que busca socavar nuestro movimiento.
Ante los ataques externos y los intentos de fractura, la respuesta de Morena debe ser una sola voz y un solo puño. La unidad no es simplemente una consigna electoral; es el principio ético que nos permite proteger el legado de lucha que nos ha traído hasta aquí.
Como bien señaló Ariadna Montiel, ni los opositores ni los intereses extranjeros podrán romper el vínculo sagrado que tenemos con el pueblo, siempre y cuando nos mantengamos firmes en torno a nuestro proyecto de nación.
Desde la Cámara de Diputados entendemos que la disciplina y la fraternidad son las herramientas con las que defenderemos las reformas que el país aún requiere.
El crecimiento de nuestro padrón a más de 12 millones de militantes, cifra destacada por nuestra compañera Luisa María Alcalde al incorporarse a la Consejería Jurídica de la Presidencia, es testimonio del respaldo popular. Ese crecimiento debe ir acompañado de una organización interna ejemplar, donde el interés general prevalezca sobre las aspiraciones particulares.
Rumbo a los retos de 2027, la nueva dirigencia ha sido clara: en Morena los corruptos no tienen cabida y se exigirán trayectorias impecables. Estas reglas fortalecen nuestra identidad y purifican nuestras filas. Para cumplir con esta exigencia, la unidad debe basarse en valores compartidos y en el respaldo absoluto a nuestra presidenta Claudia Sheinbaum.
En este contexto de renovación, hay territorios que guardan una esencia histórica vital para el movimiento; lugares clave donde el trabajo territorial no descansa. Al igual que en esos rincones emblemáticos del noroeste de la capital, cuna de grandes e históricas luchas, estamos listos para asumir las responsabilidades que el futuro nos demande.
Quienes hemos caminado las calles y conocemos el latir de cada barrio, sabemos que los desafíos que vienen requieren de perfiles probados y de una entrega total a la comunidad. Estamos preparados para cuando los tiempos marquen el paso hacia nuevas trincheras de servicio local.
Siempre lo he dicho, la honestidad es un mandato ético que no admite excepciones; la unidad es nuestra única ruta hacia la victoria. Por eso, el llamado a toda la militancia es a cerrar filas.
La unidad es el escudo contra la calumnia y el motor de nuestras victorias. Con Ariadna Montiel al frente del partido y la guía de nuestro humanismo mexicano, seguiremos haciendo historia. Porque unidos garantizamos que el bienestar de los que menos tienen siga siendo el eje de la vida pública de México.
Por Gabriela Jiménez Godoy
Vicecoordinadora del Grupo Parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados
Red social X: @GabyJimenezMX
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