Momento de definiciones, unidad y esperanza

Morena debe ser especialmente cuidadoso en la definición de los perfiles que postula. Nuestro movimiento no puede abrir la puerta a candidaturas que no representen con claridad los principios de la transformación

Columna Invitada
Columna Invitada
Alberto Vanegas Arenas / Columna invitada / Opinión El Heraldo de México
Alberto Vanegas Arenas / Columna invitada / Opinión El Heraldo de México(Foto: Especial)

Quienes formamos parte del Congreso Nacional de Morena sabemos que no es un órgano más, es el espacio donde definimos el rumbo político, procesamos diferencias y, sobre todo, donde construimos la unidad que nos ha permitido transformar la vida pública de México desde nuestro movimiento.

Como congresista nacional y legislador participé en una decisión relevante al respaldar el cambio en la dirigencia nacional en un momento clave para nuestro partido y para el país. No se trata de un relevo menor, sino de una apuesta estratégica rumbo a los retos que vienen, particularmente para el proceso electoral de 2027, y la coyuntura con los Estados Unidos.

En ese contexto, y después de años de militancia, estoy convencido de que Ariadna Montiel cuenta con los elementos políticos, administrativos y humanos para encabezar esta nueva etapa. Su trayectoria en la construcción y consolidación de los programas sociales, su cercanía con el territorio y su capacidad para generar acuerdos son garantía de que Morena seguirá siendo un instrumento al servicio del pueblo.

Representa sensibilidad social, pero también eficacia. Ha demostrado que contribuye a la gobernabilidad, que coordina equipos exitosos y da resultados. Hoy Morena necesita precisamente eso: liderazgo con claridad de rumbo, capacidad de organización y, sobre todo, vocación de unidad.

En esa misma lógica, Morena debe ser especialmente cuidadoso en la definición de los perfiles que postula. Nuestro movimiento no puede abrir la puerta a candidaturas que no representen con claridad los principios de la transformación. La gente espera congruencia y ver en sus representantes trayectorias limpias, trabajo comprobado y compromiso real con las causas del pueblo.

No podemos ignorar que también enfrentamos desafíos internos. En algunos espacios, como en la Ciudad de México, es evidente la necesidad de recomponer la relación entre dirigencia, representantes populares y militancia. Se requiere mayor coordinación, presencia territorial y una conducción política que priorice la unidad por encima de las diferencias.

Estoy seguro que los cambios a nivel nacional marcarán la pauta para que en lo local hagamos lo propio. Morena debe retomar su esencia y ser un movimiento cercano a la gente, con principios claros y con una militancia activa y escuchada. Volver a las bases.

Con Ariadna Montiel al frente se harán efectivos los principios que nos dieron origen. Se fortalecerá la vinculación permanente con la militancia, se acompañará con firmeza a la Presidenta Claudia Sheinbaum en los momentos complejos que vive el país, y se reforzará nuestra lucha por la soberanía nacional.

Además, este relevo permitirá que lleguemos fortalecidos al próximo proceso electoral. No se trata únicamente de ganar elecciones, sino de consolidar el proyecto de nación que hemos venido construyendo desde hace años.

Hoy más que nunca necesitamos un partido organizado, unido y con claridad política; que no se distraiga en conflictos internos, sino que esté a la altura del momento histórico. La transformación no es un hecho consumado, es una tarea permanente. Y en esa tarea, Morena debe seguir siendo el motor principal.

Estoy convencido de que con este cambio vamos en la ruta correcta. Con unidad, organización y liderazgo, seguiremos construyendo el segundo piso de la Cuarta Transformación.

POR ALBERTO VANEGAS ARENAS

DIPUTADO LOCAL DE MORENA EN LA CDMX

@ALBERTO_VANEGAS

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