Las farmacéuticas ya no quieren pacientes para toda la vida

El desafío dejó la escena científica y entró en el terreno de lo financiero, lo regulatorio y hasta lo operativo.

Iván Ramírez Villatoro / Alta Dirección / Opinión El Heraldo de México
Iván Ramírez Villatoro / Alta Dirección / Opinión El Heraldo de México(El Heraldo de México)

Durante décadas, el modelo de negocio de la industria farmacéutica fue relativamente simple y consistía en desarrollar medicamentos capaces de controlar enfermedades durante años y sostener, alrededor de ellos, tratamientos recurrentes.

Pero el paradigma empieza a cambiar conforme avanza la ciencia detrás de los medicamentos. Una nueva generación de terapias vinculadas a edición genética, medicina de precisión y terapia génica apunta hacia intervenciones mucho más específicas y, en algunos casos, potencialmente únicas.

Es decir que ya no se trata solamente de controlar síntomas, sino de modificar procesos biológicos desde su origen. Y eso abre una conversación enorme para la industria global.

El desafío dejó la escena científica y entró en el terreno de lo financiero, lo regulatorio y hasta lo operativo.

Farmacéuticas internacionales como Bayer —cuya división farmacéutica en México encabeza Daniel Londero— y Lilly, presidida en el país por Phelipe Philippsen, ya tienen dentro de sus pipelines este tipo de desarrollos vinculados a neurodegeneración, medicina genética y terapias avanzadas.

El problema es que el viejo modelo comercial no necesariamente funciona para esta nueva generación de tratamientos.

En una conversación reciente, un directivo farmacéutico reconocía que la industria todavía intenta entender cómo operará este esquema en el largo plazo, desde quién absorberá el costo de terapias altamente sofisticadas, hasta el papel que tendrán gobiernos y aseguradoras como pagadores principales.

Y es lógico, porque no es lo mismo distribuir medicamentos masivos para diabetes u obesidad que desarrollar tratamientos dirigidos a poblaciones pequeñas, algunos incluso personalizados.

Nuestro país enfrenta un reto delicado, porque estos avances científicos iniciaron una competencia global por atraer investigación clínica y desarrollo biotecnológico, y los tiempos regulatorios empiezan a pesar demasiado.

Mientras otros mercados latinoamericanos aprueban estudios clínicos en pocos meses, en México los procesos todavía pueden extenderse mucho más.

Ahí aparece un desafío importante para la Cofepris y su titular, Víctor Hugo Borja Aburto y es el de acelerar procesos sin comprometer rigor técnico, pues diálogo con la industria hay y es constante.

El riesgo es perder la oportunidad de que el país sea competitivo no solo en manufactura o nearshoring industrial, sino en atraer biotecnología, investigación clínica y medicina avanzada.

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SALA DE JUNTAS: Pedro Casas, director general de American Chamber México, hizo una lectura de cómo se ve la revisión del T-MEC del otro lado de la frontera. En un comentario en el podcast Norte Económico de Banorte, dijo que Estados Unidos ya no está pensando en libre comercio, sino en el comercio justo. La prioridad ahora es reindustrializar su economía, fortalecer cadenas regionales y reducir la dependencia de China. El mensaje para México es claro y es que seguirá siendo estratégico para Norteamérica, pero bajo reglas comerciales más exigentes.

POR IVÁN RAMÍREZ VILLATORO

COLABORADOR

@VANCHOMX

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