México atraviesa un momento decisivo en la transformación de su comercio exterior. El pasado 4 de mayo de 2026, el Diario Oficial de la Federación publicó, en su edición vespertina, el Decreto por el que se habilita la Ventanilla Única de Trámites de Comercio Exterior, instrumento que entró en vigor al día siguiente. Más que una actualización tecnológica, la disposición redefine la relación entre el Estado, las aduanas y los usuarios del comercio internacional.
La decisión de colocar esta plataforma bajo la administración de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT) confirma una premisa fundamental: en el siglo XXI, la competitividad de un país depende también de la eficiencia de sus sistemas digitales. Ya no basta con infraestructura física; las cadenas logísticas modernas requieren interoperabilidad, trazabilidad, análisis de datos y procesos ágiles que reduzcan tiempos, costos y riesgos.
La nueva Ventanilla busca precisamente eso: consolidar en un solo ecosistema digital los trámites de comercio exterior a cargo de la Secretaría de Economía, el Servicio de Administración Tributaria y la Agencia Nacional de Aduanas de México, incorporando además un Expediente Único de Comercio Exterior que evitará duplicidades documentales y permitirá compartir información entre autoridades. Conforme al propio decreto, la ATDT cuenta con un plazo no mayor a quince días hábiles, contados a partir del 5 de mayo, para habilitarla y comenzar a recibir trámites bajo el nuevo esquema.
Este modelo representa también un punto importante en la maduración del sistema comercial y aduanero mexicano. Con la Ventanilla Digital Mexicana de Comercio Exterior —cuyo decreto original se publicó en el DOF el 14 de enero de 2011—, México fue uno de los primeros países de América Latina en operar una Ventanilla Única moderna e interoperable, varios años antes de que Estados Unidos completara la implementación obligatoria de su esquema unificado a través del Automated Commercial Environment. Cuando existe visión institucional y colaboración público-privada, nuestro país puede colocarse a la vanguardia internacional en facilitación comercial.
No es casualidad que este modelo responda a estándares internacionales impulsados desde hace décadas por organismos multilaterales. La Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa, a través de UN/CEFACT, publicó en 2005 la Recomendación 33 sobre el establecimiento de Ventanillas Únicas para facilitar el intercambio eficiente de información entre gobiernos y operadores comerciales —documento actualizado en 2020—. La Organización Mundial de Aduanas, por su parte, ha promovido permanentemente estos esquemas como herramientas indispensables para la facilitación comercial, la interoperabilidad y la gestión moderna de fronteras, particularmente a través del Marco SAFE y del Modelo de Datos OMA. La nueva Ventanilla coloca nuevamente a México alineado con las mejores prácticas internacionales.
En este contexto, merece reconocimiento el liderazgo de José Antonio Peña Merino al frente de la ATDT. Su visión ha colocado a la tecnología como una herramienta de transformación institucional. La apuesta por una plataforma interoperable, moderna y centrada en la experiencia del usuario demuestra una comprensión profunda de los desafíos contemporáneos del comercio exterior. Modernizar no significa únicamente digitalizar formatos: significa rediseñar procesos completos para hacerlos más inteligentes, transparentes y eficientes.
Los Agentes Aduanales nos sentimos particularmente orgullosos de seguir colaborando en este proceso de modernización aduanera, que nunca termina porque la tecnología avanza a pasos agigantados. Nos tocó participar, junto con el SAT, en la creación de la primera VUCEM hace más de quince años, y hoy reconocemos la apertura de las autoridades de la ATDT para escuchar la voz del gremio, que es también la voz de los usuarios de las aduanas y de los aliados estratégicos del Estado mexicano en materia aduanera y de comercio exterior. Esa disposición al diálogo es indispensable para construir herramientas funcionales y útiles para quienes operan diariamente el comercio internacional del país.
La nueva Ventanilla llega además en un momento particularmente relevante. Hoy las empresas necesitan trazabilidad total, cumplimiento documental, validación de información y control permanente del riesgo operativo y fiscal. La digitalización inteligente ya no es opcional: es un requisito para competir.
La verdadera fortaleza de esta nueva etapa radica en que el Estado mexicano comprende que la facilitación comercial y el control aduanero no son objetivos opuestos. Por el contrario, la tecnología permite lograr ambos al mismo tiempo: mayor seguridad y agilidad. Un sistema interoperable reduce espacios de discrecionalidad, mejora la trazabilidad de las operaciones y fortalece la certeza jurídica para todos los participantes.
Esta Ventanilla no debe verse solamente como un portal electrónico. Debe entenderse como una política pública estratégica para fortalecer la competitividad del país. Y en esa ruta, la colaboración entre autoridades y sector privado seguirá siendo la clave del éxito.
JOSÉ IGNACIO ZARAGOZA AMBROSI
Experto en Comercio Exterior
@ignaquiz