¿Vacaciones irresponsables o caja china?

La educación debe ser una prioridad nacional, no moneda de cambio en estrategias de comunicación o improvisaciones administrativas

Marco Antonio Mendoza Bustamante / Columna invitada / El Heraldo de México
Marco Antonio Mendoza Bustamante / Columna invitada / El Heraldo de México(El Heraldo de México)

Todos hemos escuchado el término “caja china” que se refiere a una táctica en la que, ante una crisis o tema incómodo para el gobierno o una figura pública, se lanza una noticia llamativa para desviar la atención de la opinión pública. Es, en esencia, un truco de distracción: mientras todos miran el espectáculo, los problemas de fondo permanecen sin resolver.

Ejemplos sobran en la historia reciente, desde anuncios polémicos hasta eventos mediáticos cuidadosamente orquestados para tapar escándalos o crisis estructurales y el reciente anuncio de Mario Delgado de adelantar las vacaciones escolares mes y medio, pareciera tratarse de una argucia más para desviar la conversación de los temas importantes para el país.

En México, la educación pública atraviesa una crisis profunda agudizada por la pandemia de COVID-19. El rezago escolar es evidente: pérdida de aprendizajes, deserción, carencias tecnológicas y socioemocionales no atendidas. Mientras aún no se recupera el terreno perdido, las escuelas enfrentan falta de recursos, maestros sobrecargados y una comunidad estudiantil que requiere atención y apoyo, no más días fuera del aula. Adelantar vacaciones, lejos de ayudar, profundiza las brechas y posterga la solución de un problema que ya es urgente.

Analizando las justificaciones oficiales, surgen varias inconsistencias. Por un lado, el mundial de futbol no se celebrará completamente en México; nuestro país será sede de apenas unos partidos, mientras que la mayor parte de la competencia ocurrirá en otras naciones. Tomar esta razón como base para modificar el calendario escolar carece de lógica. Por otro lado, el argumento del calor extremo, si bien es válido en algunas regiones, no aplica de igual forma a todo el territorio nacional y revela una falta de políticas preventivas y de infraestructura escolar adecuada. No es la primera ola de calor en México pero si la primera vez que se toma una decisión tan torpe e improvisada.

Un sector particularmente afectado por esta decisión es el de los padres y madres trabajadores. Para millones de familias, la escuela no solo es un espacio de aprendizaje, sino también un lugar seguro donde los hijos permanecen mientras los adultos cumplen con sus jornadas laborales. Adelantar las vacaciones sin prever alternativas de cuidado o actividades extraescolares deja a muchas familias en una situación vulnerable, obligando a buscar soluciones improvisadas o, en el peor de los casos, a dejar a los menores solos en casa.

Frente a este escenario, surgen dos hipótesis plausibles. La primera: estamos ante una “caja china”, un distractor mediático para desviar la atención de los verdaderos problemas nacionales, como la inseguridad, la inflación o la propia crisis educativa. La segunda: existe un problema de salud pública en las escuelas que no se ha querido reconocer abiertamente. Brotes recientes de influenza, COVID-19 y otras enfermedades respiratorias, sumados a deficiencias en las políticas de vacunación y salud escolar, podrían haber motivado la decisión, aunque sin la debida transparencia y comunicación clara a la sociedad.

Cualquiera que sea la motivación real detrás del adelanto de las vacaciones escolares, el resultado es el mismo: se posterga la atención a la crisis educativa, se afecta a las familias trabajadoras y se siembra la desconfianza en las decisiones gubernamentales. La educación debe ser una prioridad nacional, no moneda de cambio en estrategias de comunicación o improvisaciones administrativas. La ciudadanía merece información clara, decisiones fundamentadas y, sobre todo, un compromiso firme con el futuro de las niñas, niños y jóvenes de México.

POR MARCO ANTONIO MENDOZA BUSTAMANTE

COLABORADOR

@MarcoMendoza_B