El reciente brote de hantavirus a bordo del crucero de lujo MV Hondius, que zarpó de Ushuaia, Argentina, hacia el Atlántico Sur y dejó un saldo de tres personas fallecidas y varias evacuadas de urgencia, ha encendido las alarmas a nivel internacional. Esta enfermedad, transmitida por roedores, ha generado una crisis sanitaria localizada y, actualmente, al menos ocho países se encuentran monitoreando posibles casos relacionados con la expedición.
El hantavirus es una enfermedad zoonótica (transmitida de animales a humanos) grave y potencialmente letal, pero su dinámica de contagio es muy específica. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que los incidentes en el MV Hondius son graves y deben atenderse y controlarse; sin embargo, la naturaleza de este virus hace que las posibilidades de que se convierta en la próxima pandemia sean realmente bajas.
¿Los roedores domésticos pueden transmitir hantavirus?
La respuesta corta para tranquilidad de muchos es: no es fácil. Los hantavirus circulan naturalmente en poblaciones de roedores silvestres, no en los típicos ratones de ciudad (Mus musculus) que suelen infestar los entornos urbanos. El contacto humano con el virus ocurre principalmente cuando invadimos su hábitat natural (zonas rurales, bosques, graneros abandonados) o cuando la expansión urbana reduce los espacios silvestres.

Las especies transmisoras de las cepas que causan el grave Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH) en el continente americano están perfectamente identificadas:
Ratón ciervo (Peromyscus maniculatus): Es el principal portador de la cepa "Sin Nombre", predominante en Estados Unidos y América del Norte.
Ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus): Es el principal reservorio del "virus Andes" en la región andino-patagónica de Sudamérica. Esta es la cepa sospechosa en el caso del crucero MV Hondius y la única en el mundo que ha demostrado capacidad de transmisión de persona a persona bajo contacto muy estrecho.
Otras especies silvestres: En países como Argentina, existen hasta ocho especies de pequeños roedores de campo (como el colilargo pampeano o el Calomys callosus) capaces de portar distintas variantes del virus.
Estos animales portan el virus en su saliva, orina y heces sin enfermarse. El contagio humano se da casi exclusivamente por inhalación al respirar el polvo contaminado cuando estas secreciones secas se suspenden en el aire.
Síntomas del hantavirus
El mayor desafío del hantavirus es que su periodo de incubación puede ir desde unos pocos días hasta ocho semanas, y sus síntomas iniciales son fácilmente confundibles con los de una gripe fuerte o el COVID-19.
Síntomas iniciales (fase leve):
Fiebre y escalofríos.
Fatiga severa y sensación general de malestar.
Dolores musculares profundos.
Dolor de cabeza.
Problemas gastrointestinales (náuseas, vómitos, dolor abdominal o diarrea).
Síntomas avanzados (fase grave): Las personas pueden sentir una leve mejoría, pero en cuestión de 1 a 2 días la enfermedad puede evolucionar drásticamente hacia complicaciones que ponen en riesgo la vida:
Síndrome Cardiopulmonar (cepa americana): Tos seca, dificultad extrema para respirar (los pulmones se llenan de líquido), presión en el pecho y baja oxigenación en la sangre (cianosis).
Síndrome Renal (cepa europea/asiática): Presión arterial baja, insuficiencia renal aguda y posibles hemorragias internas.
Si presentas síntomas similares a los de la gripe poco después de haber estado expuesto a polvo o excrementos de roedores en zonas rurales o cabañas cerradas, busca atención médica de urgencia.

Recomendaciones para evitar contagiarse de hantavirus
Dado que no existe una vacuna ni un tratamiento antiviral específico curativo (la supervivencia depende de soporte médico intensivo temprano), la prevención es la única y mejor herramienta. Si crees que podrías estar expuesto al contacto con estos animales, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, ofrecen las siguientes recomendaciones para minimizar el riesgo de contagio.
Ventilación obligatoria: Antes de limpiar, abre puertas y ventanas y sal del lugar. Deja que el espacio se ventile durante al menos 30 minutos.
No barras ni uses aspiradora: Esto es crucial. Barrer o aspirar en seco levanta el polvo contaminado con el virus y facilita su inhalación.
Desinfección húmeda: Rocía la orina, los excrementos y los nidos con una solución de lejía (cloro) al 10% o un desinfectante comercial de grado hospitalario. Deja reposar el líquido durante 30 minutos para inactivar el virus.
Protección personal: Usa siempre guantes de goma. Recoge los residuos empapados con toallas de papel, colócalos en bolsas de plástico dobles, séllalas y tíralas a la basura.
Higiene del entorno: Sella cualquier grieta o agujero de más de 0.5 centímetros en tu hogar por donde puedan ingresar roedores y mantén la comida en recipientes herméticos.