La detección de un caso de gusano barrenador en la Ciudad de México era un escenario esperado, debido a la capacidad de adaptación del organismo, el aumento de temperaturas y la relajación de controles fronterizos, según Yasmín Alcalá, académica del departamento de parasitología de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En entrevista con Sergio Sarmiento y Lupita Juárez para El Heraldo Radio, la especialista advirtió sobre los riesgos para el ganado y las personas, así como la complejidad de su erradicación a corto plazo. La doctora Alcalá explicó que la presencia del gusano barrenador en la capital se atribuye a 3 factores:
Cambio climático.
Deforestación.
Alta capacidad de supervivencia del insecto, que se alimenta de cualquier tejido vivo con heridas.
"Es algo que se esperaba. Estamos hablando de un organismo vivo que tiene una capacidad de adaptación muy elevada".

¿Cuándo es tratable una infección de gusano barrenador?
La experta alertó sobre el peligro de tratamientos caseros no regulados. Un animal con menos de 10 larvas, sin fiebre y con apetito, es tratable. Sin embargo, si la infestación avanza a más de 30 larvas, con fiebre y pérdida de apetito, puede ser letal. Por tal motivo, es importante que se revisen las heridas de los animales, así como sus cavidades. En caso de encontrar cualquier larva, es indispensable llevarlo de inmediato con el veterinario.
"El problema es que posiblemente muchas personas ven que tenga una herida, la larva mide doce milímetros, no la llegan a ver y le ponen ahí su violeta de genciana, algún tratamiento artesanal que no está regulado por la Secretaría de Agricultura ni por Cofepris, y entonces puede extenderse la infestación".
La capacidad reproductiva del gusano es alarmante. La mosca adulta puede depositar entre 100 y 300 huevos por herida, llegando a infestar hasta 10 veces en su ciclo de vida, lo que representa hasta 3,000 huevos. Este ciclo permite que las larvas caigan al suelo, formen pupas (equivalente a un capullo o crisálida) y emerjan nuevos adultos, perpetuando la propagación a ganado y personas.
"Podría esto irse no solamente al ganado, puede irse también a las personas, pues se alimenta de cualquier tejido vivo que esté de una herida".

Estrategias de control y el futuro de la sanidad animal ante el gusano barrenador
La detección en la Ciudad de México ocurre casi un año después del cierre de la frontera con Estados Unidos para el ganado mexicano, una medida que buscaba contener la plaga. La doctora Alcalá anticipa que la situación no tendrá una resolución rápida ni una erradicación completa este año.
"No podemos decir que es algo que se va a resolver pronto, no vamos a llegar a erradicarlo este año, por supuesto".

A pesar de los desafíos, existe confianza en las acciones de control. Se espera la apertura en junio de una planta productora de insecto estéril y se valoran las medidas de trazabilidad y control de movilización animal implementadas por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica). También se confía en las estrategias contraepidémicas de los médicos veterinarios.
La especialista sugirió que la reapertura de las fronteras podría negociarse de manera similar a casos como la influenza aviar, donde se restringe la importación de productos o animales vivos solo de los estados afectados, en lugar de un cierre total. Además, destacó la colaboración entre la ciencia y las políticas públicas del gobierno actual, con grupos de investigadores desarrollando trampas, tratamientos y vacunas para acelerar el control del parásito.