La memoria como motor de la evolución de derechos

Hace un par de años encabecé, desde el extinto Sistema Nacional de Transparencia, un diagnóstico nacional sobre archivos históricos en los 32 organismos

Columna Invitada
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Laura Lizette Enríquez Rodríguez / El cristal con el que se mire / Opinión El Heraldo de México
Laura Lizette Enríquez Rodríguez / El cristal con el que se mire / Opinión El Heraldo de México(Fotos: Especial)

¿Dónde quedan los derechos cuando nadie los documenta? ¿Cómo evolucionan si nadie ve cómo se han ejercido, interpretado y defendido a lo largo del tiempo?

Hace unas semanas, a 22 años de la institucionalización de la transparencia en nuestra capital, en el Instituto de Transparencia y Protección de Datos Personales de la Ciudad de México (INFO CDMX) formalizamos la creación de nuestro Archivo Histórico. Se trata de un paso fundamental: decidir qué debe preservarse para que los derechos no sólo queden registrados, sino que permanezcan disponibles y consultables.

Hace un par de años encabecé, desde el extinto Sistema Nacional de Transparencia, un diagnóstico nacional sobre archivos históricos en los 32 organismos de transparencia locales, y arrojó un dato inquietante: apenas cinco contaban con un archivo histórico formalmente constituido. Esto evidenciaba la falta de espacios destinados a resguardar, de manera permanente, la historia de cómo los derechos se ejercen en la vida real. Porque un archivo histórico no guarda papeles, guarda historias, y detrás de cada una de ellas hay personas y derechos.

En el caso de los organismos garantes en materia de transparencia y privacidad, esos derechos se materializan en los expedientes de recursos de revisión. En éstos hay contextos, preocupaciones y decisiones que explican momentos críticos de la vida pública. Podemos encontrar ejemplos claros: durante la pandemia de COVID-19, cuando se presentaban solicitudes sobre compras públicas o sobre cifras relacionadas con los hospitales. Lo mismo ocurre con temas cotidianos que afectan directamente a las personas, como el funcionamiento del Metro de la ciudad: solicitudes sobre incidentes, mantenimiento o condiciones del servicio.

Cada caso permite reconstruir decisiones, entender criterios y evidenciar posibles faltas. De esta manera, lo que podría quedar en la oscuridad se vuelve visible y se convierte en un instrumento para la mejora constante de la acción pública.

No obstante, nada de esto cumple su propósito sin la garantía de una condición esencial: el acceso. El verdadero reto no es sólo guardar, sino hacer disponible la información y que las personas accedan a ella, para reconocer en los casos del pasado herramientas para el futuro. Un archivo cerrado es almacenamiento; un archivo abierto es una plataforma para que los derechos evolucionen.

En este contexto, la formalización del Archivo Histórico del INFO CDMX adquiere un significado más amplio: es una apuesta por la continuidad y la mejora en un momento de transformación institucional. Preservar la memoria en estos contextos de cambio implica reconocer que los derechos no se construyen de cero, sino que avanzan sobre lo ya aprendido. Sin memoria, los derechos pueden mantenerse; con ella, pueden evolucionar.

De ahí el reto compartido de no sólo preservar la memoria, sino abrirla, consultarla y utilizarla para el beneficio de las personas. Porque en esa decisión, de aprender de lo que ya se ha hecho, también se define nuestra capacidad de mejorar para lo que viene. Con ello, hagamos lo que nos corresponde.

POR LAURA LIZETTE ENRÍQUEZ RODRÍGUEZ

Presidenta del InfoCDMX y especialista en protección de datos, ciberseguridad y gobernanza de IA

@lauraenriquezr

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