Don Cacahuato fortalece calidad alimentaria con trazabilidad digital en sus plantas

Los estándares en alimentos procesados se construye en distintas etapas: desde la frescura de las materias primas y su almacenamiento, hasta el control de temperaturas, la prevención de contaminación cruzada y la consistencia nutricional

Matías Domínguez
La compañía asegura que sus estándares de calidad comienzan desde la selección de proveedores y se extienden hasta la entrega final al consumidor
La compañía asegura que sus estándares de calidad comienzan desde la selección de proveedores y se extienden hasta la entrega final al consumidor(Especial)

La calidad de los alimentos que llegan a millones de mesas mexicanas especialmente a través de programas de asistencia social y desayunos escolares depende de controles que van mucho más allá del precio o la presentación. En este contexto, la empresa mexicana Don Cacahuato ha reforzado sus procesos de producción mediante herramientas de trazabilidad digital y certificaciones sanitarias.

Dedicada a la producción de alimentos no perecederos, frutas, verduras frescas y comidas preparadas, la compañía asegura que sus estándares de calidad comienzan desde la selección de proveedores y se extienden hasta la entrega final al consumidor.

Este enfoque cobra relevancia si se considera que, a nivel global, cientos de millones de personas enferman cada año por el consumo de alimentos contaminados, de acuerdo con estimaciones internacionales.

Los estándares en alimentos procesados se construye en distintas etapas: desde la frescura de las materias primas y su almacenamiento, hasta el control de temperaturas, la prevención de contaminación cruzada y la consistencia nutricional.

En sus cocinas industriales, Don Cacahuato respalda estos procesos con el Distintivo H, certificación que avala el cumplimiento de estándares de manejo higiénico de alimentos y que implica auditorías constantes y capacitación continua del personal.

Como parte de su estrategia de mejora, la empresa implementó el software GIPA ONE en una de sus principales plantas. Esta herramienta permite digitalizar la trazabilidad de cada lote, evaluar el desempeño de proveedores y supervisar programas de limpieza y auditoría. La trazabilidad, explican, es clave para identificar el origen de los insumos y reaccionar de manera oportuna ante cualquier desviación en los estándares de calidad.

El reto operativo no es menor. La compañía distribuye cada año millones de despensas y platillos preparados a través de una red nacional de centros de distribución, cocinas industriales y oficinas regionales. Mantener un estándar homogéneo en esta escala requiere la estandarización de recetas, fichas técnicas, insumos y procesos en todas sus instalaciones.

Además del control sanitario, la calidad también se mide por su valor nutricional. Los productos destinados a programas de alimentación social particularmente los enfocados en población infantil deben cumplir con lineamientos específicos en contenido calórico, proteínas y reducción de sodio, azúcares y grasas. Por ello, tanto las despensas como los menús escolares se diseñan para ser no solo seguros, sino nutricionalmente balanceados.

En la industria alimentaria, la calidad se ha consolidado como un requisito indispensable. Tanto gobiernos como cadenas privadas demandan cada vez más evidencia documental, certificaciones vigentes y sistemas de trazabilidad. Para empresas como Don Cacahuato, cumplir de manera consistente con estos estándares representa un factor clave para mantener la confianza de millones de consumidores en el país.