¿Por qué sentimos odio hacia nuestra madre? La sombra del vínculo sagrado

La relación con la madre no es un conflicto que se soluciona, sino una marea de sentimientos contradictorios que aprendemos a navegar desde la infancia hasta la madurez

Las relaciones personales son complicadas. En el caso de las madres e hijos, hay sentimientos que pueden salir de lo convencional
Las relaciones personales son complicadas. En el caso de las madres e hijos, hay sentimientos que pueden salir de lo convencional(Magnific)

Pese a que la figura materna es considerada una de las más amadas en la cultura, hay ocasiones donde las historias de la vida de las personas las llevan a tener sentimientos negativos en contra de sus progenitoras.

La complejidad de este vínculo ligado con el odio hacia las madres suele venir arraigado en percepciones infantiles, como un desafío emocional que, más que resolverse, se aprende a manejar a lo largo de la vida.

Es muy difícil superar esta ambivalencia el mismo Carl Jung en algún momento compara la relación con la madre con la madre naturaleza.

Esta analogía subraya la magnitud y la fuerza ineludible del lazo materno, sugiriendo que es tan fundamental y abarcadora como la propia naturaleza. Desde esta perspectiva, la figura materna encarna una fuerza vital y omnipresente en la psique individual, lo que explica la intensidad de los sentimientos asociados a ella.

Las heridas que generan las personas durante la adolescencia suelen causar huellas psíquicas importantes. FOTO: Magnific

Del mito a la realidad: el manejo de las figuras parentales en la adultez

La percepción de los padres se genera desde la primera infancia. Para un niño pequeño, las figuras materna y paterna adquieren una dimensión casi mítica, lo que complejiza aún más la ambivalencia emocional que puede surgir a raíz de la convivencia que tienen durante la vida.

Para un bebé y para un niño chiquito mamá y papá son cercanos a los dioses. Entonces son esta encarnación de la divinidad. Esta idealización inicial puede generar expectativas y sentimientos contradictorios a medida que el individuo crece y confronta la realidad de sus padres.

Las situaciones que pueden desencadenar en este tipo de pensamientos se pueden dar por distintos estímulos que se dan durante la convivencia entre las personas.

¿Cómo lidiar con el odio hacia mamá o papá?

La adolescencia suele ser la etapa donde estos sentimientos complejos hacia las figuras parentales, incluida la madre, resurgen con particular intensidad, marcando un periodo de redefinición emocional y personal.

Ante la pregunta de cómo resolver esta ambivalencia, la conclusión puede ser pragmática, difícil y orientada al manejo emocional continuo, ya que se debe aprender a vivir con ello y saber manejarlo.

Una de las mejores estrategias está en mantener ayuda psicológica, hablar de lo que se siente y hacer introspección para entender qué es lo que se puede cambiar en este tipo de relaciones.