México: Atavismos frente al fracking

El fracking, sin embargo, ha generado grandes debates a nivel mundial, ya que, si bien, presenta ventajas importantes como lo es la obtención de fuentes

Agustín García Villa / Des...propósitos / Opinión El Heraldo de México
Agustín García Villa / Des...propósitos / Opinión El Heraldo de México(El Heraldo de México)

Lo que se conoce como fracking o fracturación hidráulica es una técnica para la extracción de petróleo y gas natural de rocas profundas. Consiste, básicamente, en inyectar agua, arena y químicos a muy altas presiones para lograr el rompimiento de rocas que permitan la liberación de hidrocarburos. A nivel internacional las primeras prácticas de fracking se desarrollaron en la década de los años cuarenta, pero no es sino hasta principios del presente siglo en que se logran mejoras tecnológicas para su extracción comercial lo que ha inducido a una gran cantidad de países a iniciar su explotación.

El fracking, sin embargo, ha generado grandes debates a nivel mundial, ya que, si bien, presenta ventajas importantes como lo es la obtención de fuentes alternativas de gas y petróleo a la explotación petrolera convencional, también representa riesgos ambientales y sociales cuyos reclamos en muchas ocasiones han impedido este tipo de explotación. Entre las principales ventajas del fracking se encuentra la mayor disponibilidad de recursos energéticos, lo cual contribuye a la contención de precios del hidrocarburo a nivel internacional y a generar nuevos polos de desarrollo.

Las desventajas, según argumento de grupos ambientalistas, radican en la contaminación química de mantos acuíferos, un uso desmedido de recursos hidráulicos y reacomodamientos de placas telúricas, una gran liberación de gas metano, lo que, se dice, en mucho contribuye al cambio climático, además de cambios en la calidad de vida de personas que habitan en perímetros cercanos a este tipo de explotaciones.

A raíz de las crisis petroleras que vive el mundo, por ejemplo la actual ocasionada por la guerra en medio oriente y la cancelación del tráfico de barcos tanque a través del Estrecho de Ormuz, por donde habitualmente transita más de la quinta parte de las exportaciones petroleras mundiales, muchos países han tomado la decisión de una mayor explotación de yacimientos ricos en dotaciones de gas shale a través del fracking, como lo son Estados Unidos –principal explotador de este producto a nivel mundial–, la Argentina, Canadá, China, Rusia,y, en menor medida otros países como Colombia y Brasil que han iniciado con estas prácticas en algunas partes de su territorio.

En el caso de México, se estima que las reservas probadas de gas sólo alcanzarán para cubrir cuando mucho una década más. Por esta razón, y, no obstante la prohibición de la explotación de gas a través del método de fracking impuesta por el expresidente Lopéz Obrador, hoy, y ante la situación de emergencia que se presenta de una inminente escasez de gas en el mediano plazo, la autoridad gubernamental actual ha retomado la iniciativa de someter a la consideración de un grupo colegiado de expertos en la materia la conveniencia de retomar el método de fracking para extraer mayores volúmenes de gas del subsuelo, en particular de las cuencas de Burgos, Salinas y Misantla en las zonas del este y noreste del país.

Sin duda, y, ante la situación mundial y nacional, el replanteamiento de esta posibilidad que podría reiniciarse a partir del 2027, es de suma importancia, pues el desarrollo de estos proyectos podría incluso asegurar la autosuficiencia de gas a futuro, y reducir la dependencia de las importaciones de EU.

Como todo proyecto de desarrollo, de cualquier índole, siempre se generarán lo que los economistas denominan como externalidades, es decir, efectos indirectos que pueden transformar, para bien o para mal, ecosistemas en áreas circundantes al nuevo proyecto, lo que normalmente es inevitable.

Claro está, la toma de decisiones para llevar a cabo cualquier proyecto de desarrollo debe basarse en evaluaciones que demuestren que el beneficio del nuevo proyecto sea mayor a sus posibles costos - económicos, sociales, ecológicos, culturales ,etc.-,pues de lo que se trata es alcanzar los mayores niveles posibles de bienestar a nivel local, regional y nacional.

Así, pues, en el caso del fracking en nuestro país, urgiría disponer a la brevedad posible de los estudios que avalen que los beneficios de su explotación y producción son mayores que sus costos, pues, de ser el caso, ello permitiría terminar con atavismos y enfoques ideológicos inútiles que lo único que provocan es un retardamiento del desarrollo regional y nacional.

POR AGUSTÍN GARCÍA VILLA

ANALISTA POLÍTICO

@TIGRE_AGUILAR_C

MAAZ