Terribles casos de violencia digital

Gisèle es sólo una víctima de miles y miles de mujeres que son violentadas por personas con un vínculo consanguíneo o legal masculino cercano que en la que la mayoría de los casos, están en la completa impunidad

Claudia S. Corichi
Claudia S. Corichi
Claudia S. Corichi García / Nuestras causas / Opinión El Heraldo de México
Claudia S. Corichi García / Nuestras causas / Opinión El Heraldo de México(El Heraldo de México)

Quisiera pensar que es irreal. Sin embargo, las noticias registran de la existencia de grupos de chat en Telegram y la página de internet de pornografía llamada Motherless que visitaban millones de hombres como un espacio dedicado a recibir consejos entre hombres para abusar sexualmente de mujeres, dormirlas con drogas e incluso de monetizar con la violencia sexual.

Aunado a lo terrible y repugnante, nos abre los ojos: hay una ausencia de regulaciones éticas y legales estrictas en las plataformas para frenar y prohibir esta violencia extrema en el espacio virtual, en especial, contra la población femenina, pero también faltan mecanismos institucionales de seguridad pública para prevenir, atender y sancionar estas conductas. Voy más allá, se ha detenido la transformación cultural donde esto sea inaceptable.

Esta abominable noticia nos deja claro que el atroz caso de violencia que el esposo de Gisèle Pelicot en Francia perpetró contra ella, quien no sólo la sedaba con drogas para que durmiera, sino que durante su sueño consentía que más de 80 hombres la hayan violado mientras él grababa esos terribles momentos, no es un hecho aislado.

Gisèle es sólo una víctima de miles y miles de mujeres que son violentadas por personas con un vínculo consanguíneo o legal masculino cercano que en la que la mayoría de los casos, están en la completa impunidad.

Creemos que la violencia está en las calles, sin embargo, la brutal idea de dormir con el enemigo ronda ahora en muchas mentes.

La impunidad con que se puede disponer del cuerpo de las mujeres nos recuerda también la pesadilla que transformó la vida de Olimpia Coral Melo después de haber vivido violencia digital y ahora, después de un largo activismo social, se reconoce este tipo penal en la legislación mexicana.

Erradicar estas conductas de violencia contra la población femenina que está arraigada en lo más profundo de la cultura patriarcal, mismo que replica los sistemas de violencia y sigue sexualizando a niñas, adolescentes y mujeres que las sitúa como objeto de deseo y no, como sujetas de derechos, es un imperativo y una responsabilidad.

Transformar a la sociedad nos involucra a todas y todos, desde todos los espacios y trincheras (público y privado), para ello, se requiere una nueva educación dirigida a las y los niños y no solo a niñas, ya que se debe abordar este gran problema por la sociedad en su conjunto.

Más allá del dolor que nos cause el odio y violencia de quien debería quererte y cuidarte, hay que actuar y no permitir que se normalicen la violencia sexual, incluidas en niñas y adolescentes. La detectada en Oaxaca y Zacatecas por parte de familiares cercanos en algunos chats es de urgente intervención.

Por ello, desde la Colectiva SORORA se instaló la Comisión Nacional de Niñas, Niños y Adolescentes con la senadora Alejandra Barrales quien presidirá estas tareas y quien, junto con muchas mujeres de la sociedad civil, lucharán porque en este y otros temas que involucran a que las infancias y adolescencias, tengan acceso a vidas libres de violencia y a ejercer a plenitud sus derechos humanos.

POR MTRA. CLAUDIA S. CORICHI
PRESIDENTA NACIONAL DE LA COLECTIVA 50MAS1
@CLAUCORICHI

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