Carolina Gómez, nutrióloga y maestra en ciencias, ha subrayado la importancia fundamental del agua para la supervivencia y el óptimo funcionamiento del cuerpo humano, destacando que su consumo es una necesidad básica que a menudo se subestima. La especialista enfatizó que, si bien una persona puede subsistir sin alimentos por un periodo prolongado, la ausencia de agua es crítica en cuestión de horas o pocos días.
En entrevista para El Heraldo Podcast, explicó que el agua va más allá de saciar la sed, desempeñando múltiples funciones vitales. Es crucial para la regulación de la temperatura corporal, constituye un componente esencial de la sangre, facilita la humidificación del oxígeno durante la respiración y lubrica las articulaciones. Además, se le reconoce como uno de los seis nutrientes esenciales para la vida.
"Podemos estar hasta cuarenta días sin consumir alimentos, pero no podríamos aguantar más de unas horas o pocos días sin tomar agua", afirmó Gómez, ilustrando la primacía del líquido vital.
El agua es el principal componente del cuerpo, representando aproximadamente el 60% del peso corporal en hombres adultos. Esto significa que, en un hombre de 70 kilogramos, 42 kilogramos corresponden a agua. En el caso de las mujeres, esta proporción oscila entre el 50 y el 55% de su peso. Incluso órganos vitales como el cerebro y los músculos están compuestos en un setenta y cinco por ciento por agua.

¿Por qué es importante tomar agua?
"El agua no solo sirve para quitarnos la sed, sino que tiene muchas funciones en nuestro cuerpo, como por ejemplo, nos ayuda a regular la temperatura corporal, es un componente esencial de la sangre, humedece el oxígeno que empleamos al respirar, así como lubrica articulaciones y es uno de los seis nutrientes esenciales de la vida", detalló la nutrióloga.
La hidratación, según la especialista, consiste en reponer los líquidos que el cuerpo pierde constantemente a través del sudor, la respiración, la orina y las heces. Como promedio general, se recomienda consumir entre 2 y 2.5 litros de agua al día. Sin embargo, la ingesta adecuada varía significativamente según factores individuales como el nivel de actividad física, el clima, el peso corporal y el estado de salud. Por ejemplo, personas con diarrea requieren una hidratación constante, mientras que quienes padecen problemas renales deben controlar estrictamente su consumo.
"Es muy común que se nos olvide que el agua es una necesidad básica, por lo que es muy importante estar hidratados", señaló Gómez, haciendo un llamado a la conciencia sobre este hábito.

Estrategias prácticas para aumentar la toma de agua
Carolina Gómez también destacó que una parte considerable de la hidratación proviene de los alimentos y otras bebidas. Aproximadamente el 50% de la ingesta de líquidos de una persona promedio proviene del agua de beber, el 30% de otras bebidas como té, café, refrescos, leche y jugos de frutas, y el 20% restante de alimentos sólidos.
Es importante mencionar que, aunque el café tiene un efecto diurético transitorio, su contenido de agua contribuye a la ingesta total de líquidos, por lo que su impacto en la deshidratación es poco probable. Alimentos como verduras (lechuga, acelga, pepino), la mayoría de las frutas (sandía, melón) y hortalizas, así como el arroz y la pasta (con alrededor del setenta por ciento de agua), son fuentes significativas. Para fomentar un consumo adecuado de líquidos, la nutrióloga compartió ocho consejos prácticos:
Crear el hábito de tomar un vaso de agua al iniciar el día.
Consumir pequeños tragos de líquido a lo largo del día para evitar la necesidad de orinar con frecuencia.
Considerar que la falta de líquidos puede contribuir al estreñimiento, especialmente al consumir fibra.
Mantener una botella de agua en refrigeración, ya que los líquidos fríos se absorben más fácilmente y son a menudo más apetecibles.
Optar por té o agua con rebanadas de fruta si el agua natural no es del agrado.
Observar el color de la orina como guía: amarillo claro indica buena hidratación, mientras que amarillo oscuro sugiere la necesidad de aumentar la ingesta.
Cargar siempre con una botella de agua, teniéndola disponible en el coche, la bolsa o el lugar de trabajo.
Beber uno o dos vasos de líquido treinta minutos antes de hacer ejercicio y un vaso cada veinticinco minutos durante la actividad física.